- 29 La Cantonina
Y mamá nos sigue narrando: "Escribió Don Ángel a sus hijos (que estaban en Buenos Aires estudiando medicina): "Ho comprato una piccola tenuta, molto simile a quella che avevamo a Brescia e la chiameró La Cantonina, come la nostra..."

La Cantonina sanjuanina está ubicada en La Rinconada,
Departamento de Pocito, en la esquina de calle 14 y calle Mendoza. Fue
la finca que compró Don Ángel Cantoni (padre de Federico). Aquí
construyó su casa de recreo. De ella sólo subsisten hoy: dos habitaciones
grandes con piso de parqué que eran comedor y sala de estudio, y en la
parte superior tres dormitorios. El resto de la casa y la bodega sufrieron el
embate del terremoto que el 15 de enero de 1944 azotó San Juan.
Esa fue la casa-quinta donde el matrimonio Cantoni y sus hijos
pasaban los fines de semana largos y los veranos, es decir, la época en que
los muchachos regresaban de Buenos Aires para compartir con sus padres
las vacaciones. Esa finca tiene la trama y las vivencias de los primeros
años de la familia, en el momento en el que todos estaban más unidos y
más relajados.
Don Ángel -antes de fallecer- empezó a construir una casa de
material que, accediendo por la calle 14, está ubicada a la derecha del
callejón. La casa quedó inconclusa -con los acontecimientos políticos
venideros y la partida de Don Ángel-, pero fue el solaz que concluimos y
que nos permitió refugiarnos después de que fuera derribada nuestra casa
de la calle General Paz, a causa del terremoto.
Tuvimos que trasladarnos a Pocito. Mientras terminaban los últimos
detalles de la casa, antes de poder habitarla, fuimos huéspedes del Doctor
Miguel Bracco y su esposa Angélica García.
Al ubicarnos finalmente en La Cantonina, debimos demoler la
vieja bodeguita que había quedado a la miseria. Quedaron como
testimonio las piletas y las maquinarias rústicas antiguas con las que se
molía la uva".
Después de la muerte de mi padre, fuimos alternando nuestra
residencia entre la ciudad y Pocito (prolongándose para mamá cada
vez más las estancias en la finca). Con una delicadeza exquisita, mi
madre volcaba su dolor y sus preocupaciones en la construcción
de una plazoleta en homenaje a su marido. Entre los restos de la
antigua bodega, cultivó un magnífico jardín de rosas, previendo
un lugar para colocarle un busto, como recordatorio de su vida y
de su obra.
No tuvo ni que mandar a hacerlo. Pasado el tiempo, el lugar
estaba vacío y de pronto, en el año 1976, ante el despojo de
Tucunuco, hizo trasladar el busto que allí estaba, al solar de Pocito.
Mi madre Graciela, estuvo ligada a La Cantonina hasta los
últimos días de su vida. Allí encontraba contención, lograba
comunicarse con Dios y con su Federico, a quien contaba
permanentemente "sus cuitas". También recibía allí a sus hijas y a
sus nietos, los domingos y los días para festejar. Inclusive fue en
esa plazoleta donde hizo oficiar su misa de los ochenta años, a la
que siguió una gran comilona acompañada por la música de una
pequeña orquesta improvisada. Fue la última fiesta en que la vi
festejar bailando con sus amigos... jachalleros.
Esta querida finca nos correspondió por "hijuelas" del
sucesorio de mi padre, mitad y mitad a cada una de sus vástagos.
Pero al fallecer mi madre, en el año 1996, se inicia un largo juicio
sucesorio (del que hablé anteriormente).
Al terminar el proceso judicial, diez años después, mi querida
hermana menor, afectada por problemas de salud, y sus hijos,
desconocedores del trabajo de la tierra, pidieron mi mitad de La
Cantonina para dejar en mi posesión otras propiedades cuya
administración requerían mayor conocimiento, constancia y
fluidez.
La Cantonina fue entregada en plena producción y
absolutamente saneada (obra de mi marido Ernesto Basañes): era
nuestra joyita. Solamente guardé para mí, por común acuerdo, la
hectárea que comprende la casa que empezó mi abuelo, terminaron
mis padres, y en la que, recién mudados después del terremoto,
nací yo.
En ese predio se encuentra también la plazoleta a la que hacía
mención y el casco de la antigua bodega. En esa hectárea, si el
Señor lo permite, pienso concretar un hito histórico industrial -ya
que está inserta en la Ruta del Vino- y este es mi proyecto: en la
casa misma, organizar un Museo in situ dedicado a rememorar
la vida de Federico Cantoni, en el cual estarían contenidas algunas
de las pertenencias que guarda la familia y, si lo consigo, el material
que constituyó la muestra «El Hacedor», en homenaje a Federico
Cantoni: gigantografías, reproducciones, copia de documentos y
fotos. Este material nos corresponde, por el compromiso
adquirido, y porque es conocida mi intención de conformar
un museo permanente. Para fortalecer el acervo histórico
provincial, y evitar que termine injustamente en otros domicilios
o museos.
Asimismo, mi esposo (enólogo) y mi hija Roxana (Ing.
Química) elaborarán -en instalaciones adosadas a la vieja bodegavinos
finos con las marcas "Don Ángel", "Doña Ursulina", "Don
Federico","Doña Graciela" "Don Fico" y "Don Ernesto", que serán
destinados a la degustación de los visitantes, como delicado
complemento al recorrido histórico - cultural.



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Hacedores

Debe haber algo en la geografía de San Juan que permite el
milagro de forjar hacedores, hombres y mujeres capaces de pensar
con mente abierta, sin ceñirse a dogmas cerrados, aunque sí a
objetivos innegociables: que el pueblo de San Juan crezca, se
desarrolle y aporte entonces, al engrandecimiento de la Argentina
toda. Así lo soñó Sarmiento y lo hizo. Así también lo imaginó
Federico Cantoni y lo concretó.. Araceli Bellota

1er Voto Femenino

Domingo Faustino Sarmiento,
valorizó a la mujer como participe del desarrollo de un país. Así
también lo entendio Cantoni completando la obra, en
1927, abriéndoles la puerta del sufragio provincial. Fue también
en esta provincia donde resultó electa la primera diputada de
América Latina, Emar Acosta.. Araceli Bellota

Historico

"Cantoni y el Bloquismo" bien pueden ser considerados como un eslabón clave en el proceso histórico de lo que suele denominarse en la Argentina “pensamiento nacional y popular”. Una suerte de pasaje natural entre el radicalismo y el peronismo naciente, incluso anticipandose al 17 de octubre de 1945 en más de dos décadas, cuando en 1923 presentó su candidatura desde la cárcel, y el pueblo sanjuanino lo rescató, llevándolo desde la celda hasta el mismo sillón de Sarmiento
Araceli Bellota
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