Ursulina Cantoni - 31 De Ursulinas
En primera instancia, voy a hablar de mi tercer nombre, porque es por el que se me conoce y con el que me identifico. Con este nombre, "de garras", poco común aún hoy en la provincia, se ha cumplido en mi familia una antigua tradición irlandesa: los nombres fuertes pasan de abuela a nieta y signan la personalidad del vástago. Una generación descansa...

Créase o no: Doña Ursulina no tuvo hijas, ya lo hemos dicho. Por lo tanto su nombre descansó una generación. Y yo lo heredé. (Sin saberlo, la tradición siguió obrando...) ¡Me pasó a mí!, y eso que yo tengo dos hijas: Roxana de la Macarena (en cumplimiento de una promesa hecha a la Virgen Sevillana...) y Sandra Elena. ¿Por qué no llevan mi nombre? Muy simple: nacieron cuando yo tenía 18 y 20 años, y en mis oídos de joven inmadura, el "Ursulina" sonaba más imperativo y marcatorio que el "Cantoni". Me parecía duro... ¡torpe de mí! Cuando ya sólo tuve varones -y con más años encima- advertí mi error: lo no común, es lo significativo. ¿Habrá sido por eso... o porque no se puede ir contra las tradiciones? No lo sé, pero lo cierto es que hoy en día las tocayas somos tres:
Para hablar de mi abuela paterna debo apoyarme en lo que me consta: nos heredó su nombre, su fuerza, su determinación y su carácter. Además tengo un bagaje de anécdotas que me sustentan la realidad... sin embargo mentiría si dijera que me acuerdo de ella. La recuerdo en nebulosas, sólo un poco... quizás al contemplar las antiguas fotos vuelven a mi memoria su sonrisa, su pequeñez, su dulzura. No mucho más: es que ella falleció el 15 de julio de 1946; yo no tenía ni 2 años.
No obstante -como por magia- la reconstruyo en mi arduo ejercicio de memoria. Eso sí: de una forma u otra, tengo amalgamados sus recuerdos y anécdotas familiares, relatados una y otra vez por mis padres. Marcaban su sentido del deber y del trabajo. Tanto es así que al regresar sus tres hijos a Pocito en la vacación universitaria, no debían venir a descansar sino a compartir y colaborar en las tareas agrícolas de la finquita: uno al arado, el otro a la anchada, otro a injertar... ¡o a la bodeguita! Y a la tarde, acompañar a Don Ángel en su laboratorio.
"En las noches -contaba papá- teníamos que ayudarle en la cocina. Y después, nos sentábamos alrededor de ella, a tejer medias". (Ella había vivido los espantos de la guerra y preparaba a sus hijos -aunque fueran varones- para las obligaciones del trabajo, pero también para los quehaceres domésticos). Yo tejía medias a la perfección, y sin costuras, porque las tejíamos a cinco agujas...
Además, terminados los quehaceres de la casa y avanzando la noche, teníamos la obligación de leer en voz alta distintos libros sobre cultura general, sobre Italia o Argentina. Para ello nos alternábamos toda la familia. Después las oraciones y recién la cama..." (esta era una educación muy europea del siglo XIX, a la manera de Domingo Faustino Sarmiento).
Narraba mi padre que "madrugábamos todos, pero ella era la que conocía los carreros, las mulas y hasta el orden en que debían estar atadas". Estos y otros relatos fueron enriqueciendo mi vida cotidiana, formando mi voluntad y mi carácter. Más aún, llegaban otras vivencias de otras bocas que imprimían más emoción a los recuerdos.
"Mientras Doña Ursulina estaba en su casa de la ciudad -en La Reforma-, en Pocito siempre se morían las gallinas. Astuta, inteligente, expeditiva, no se preocupó, se ocupó de ello. Sorpresivamente se hizo llevar a la calle 14 y tuvo la suerte de encontrar a los "jóvenes zorros": eran Don Aldo y Don Elio que compartían ricas cazuelas con amigas y amigos de la zona". Mi mamá le asignaba a mi abuela, la responsabilidad por la mayoría de mis virtudes y mis defectos.
"Apasionada, recta, meticulosa, ordenada (de esto último puedo dar testimonio de vida): eras su sol y te adoraba. Las peleas con Federico (en dialecto piamontés, que era el que usaban para intercambiar opiniones íntimas) eran fuertes, por el énfasis con el que tu abuela te protegía y te cuidaba".
¡Cómo me hubiese gustado escucharla, disfrutarla! ¡Qué lastima no haber nacido un poco antes para poder compartir más años con ella y con papá! Sobre todo con Cantoni: ¡¡¡mi historia hubiera sido otra!!!
* * *
Doña Ursulina fue una mujer enérgica y muy emprendedora.
Se encargó eficazmente de la crianza de sus hijos, "los tres Machos Cantoni": Federico, Aldo y Elio, crianza que les templó el carácter de hombres de bien, condimento necesario para alcanzar un desempeño relevante en los planos profesional, político, cultural, económico, industrial y agrícola, entre otros. Hizo suya cada una de las tareas domésticas de los hogares que compartió con su marido y con sus hijos, tanto en el campo como en la ciudad.
Su preocupación y su sentido del deber trascendieron el ámbito de su familia: también volcó su tiempo y energía al trabajo por los más necesitados. La solidaridad fue una parte importante de su vida (aún sin contar con medios de comunicación (telefonía, Internet) y transporte, tan desarrollados como los actuales, que simplifican las tareas).
Su desempeño a nivel social tuvo concreciones tales como la fundación de "Ausonia", que quedó plasmada, entre otras, no sólo en los relatos familiares que recibí desde pequeña, sino también en la sociedad de su tiempo, que supo reconocer sus actividades, como en el caso del diario Italia dell popolo, del cual traduzco el fragmento dedicado a mi abuela:
LA SOCIEDAD FEMENINA "AUSONIA" Doña Orsolina, italiana, torinesa, casada con Don Angelo Cantoni en el año 1887 y fallecida el 15 de julio de 1946 a los 85 años en Pocito, San Juan, no obstante identificarse con el ambiente de San Juan, conservó intacto el amor por la tierra lejana. Argentina por elección, está orgullosa de su italianidad, que en ningún momento olvidó. Y es así que sus hijos aprendieron a amar Italia, el idioma italiano, y a ser orgullosos de su estirpe, aún siendo profunda y cabalmente argentinos.
Eran otros tiempos. La colectividad italiana estaba unida profundamente. Cada italiano buscaba a otro italiano, pensando que en la unión reside la fuerza de un pueblo. Los ciudadanos de un mismo país, que en el extranjero se desgarran entre ellos, es cosa de estos tiempos. El italiano que se jacta, tres meses después del desembarco, de no recordar leer ni hablar italiano, de no tener contactos con otros italianos, es un signo de este tiempo. Por lo tanto, no hay que sorprenderse de que Doña Orsolina encontrara también tiempo para ayudar a sus compatriotas. Es así que en el 1900 -estamos hablando de hace más de medio siglo- surgió en ella la idea de constituir una Sociedad Femenina Italiana en San Juan, para acompañar la Sociedad Masculina, para hacer obras de bien y de italianidad. Surgió así la Sociedad Femenina "Ausonia". Para ser cronistas fieles y precisos, citamos el acta que constituye el Acta Fundacional del Ente:
"En la ciudad de San Juan, República Argentina, el 14 de octubre de 1900, las Señoras Orsolina Aimo-Boot Cantoni, Antonia Graffigna Gervasio, Carolina Rocca de Rapallino, María Briano Del Bono, Caterina Del Bono Graffigna, Giuseppina Larroca Vernier, Eugenia G. Fagioni, se reunieron en la casa de la Señora Antonia Graffigna Gervasio, calle Rivadavia número 52, y en comisión, establecieron fomentar la idea de la Señora de Cantoni -en ocasión de la ceremonia en honor por los funerales del querido monarca Humberto I- formar una Sociedad Femenina a manera de homenaje. Invitada la Señora Cantoni a tomar la palabra, ésta, luego de hablar sobre las ventajas morales y materiales que una Sociedad Femenina podría ofrecer a la colectividad italiana aquí residente, propone formar una comisión para elaborar un estatuto en base al mutuo acuerdo con la Educación Infantil.
Aceptada la propuesta, se procede al nombramiento de la comisión, resultando elegidas: Presidente, Orsolina Aimo-Boot de Cantoni; Vice: Rosa Storni de Caputo; Secretaria: Elena Storni de Storni; Vicesecretaria: Bianca Conforti; Tesorera: Antonia Graffigna Gervasio; Consejeras: María Briano de Del Bono, Caterina Del Bono de Graffingna, María Bergonovo viuda de Pozzi, Carolina Rocca de Rapallino, Adela Rocca viuda de Obertino, Elena Maggi, soltera.
Luego de haber cambiado opiniones sobre la mejor manera de desarrollar el mandato que se les ha conferido, se declaró cerrada la sesión, firmando como constancia la presente acta -siguen las firmas de la comisión directiva".
Así surgió en 1900 la Sociedad Femenina Ausonia, que desarrolló una obra fecunda en el campo de la asistencia, de la instrucción, de la mutualidad, y que reunió en un sólido bloque a las mujeres italianas. Bajo la enérgica conducción de Doña Orsolina, la Sociedad tuvo un período de esplendor. Decayó por las luchas políticas, la guerra y la interrupción de la inmigración, motivos que conspiraron contra su actividad. Pero hasta que vivió la señora Cantoni, mantuvo en alto la bandera social. Y como los italianos de años anteriores no se olvidaron nunca del hospital ni de las acciones mutualistas -obras concretas de italianidad- Doña Orsolina, pensó también en el Ente para cuando ella no estuviese más.
Dejó así un terreno y una suma de dinero para la construcción del Edificio Social. Luego de diversas alternativas, la actual comisión, que preside la Señora Leticia de Porolli, ha decidido llevar a la práctica dicha iniciativa. De esta manera, el 15 del corriente mes [mayo de 1954], tendrá lugar la colocación de la Piedra Fundamental del futuro Edificio. Al efecto se ha preparado el siguiente programa: 9 hs. Misa en la Capilla del Cementerio en memoria de la socia fallecida.
9.30 hs. Homenaje a la memoria de la fundadora, Señora Orsolina Cantoni, y de las socias extintas -será depositada una corona de flores en la tumba que guarda sus restos, hablando en tal ocasión una de las socias-. 10.30 hs. Colocación de la Piedra Fundamental en el terreno de la Institución, Calle Rivadavia 1368, que será bendecida por el Arzobispo, Monseñor Audino Rodríguez y Olmo.
11.30 hs. Vino de Honor servido en el Gran Hotel16.
* * *
En el año 1964 se fusionan la Comisión Femenina con la Masculina, pasando a denominarse "Ausonia Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, Instrucción y Deportes" (AUSONIA S.I.S.M.I.D.), denominación que se conserva hasta la actualidady que a partir de 1968 tiene su sede -Social, Cultural y Deportivano donde lo previó Doña Ursulina, sino en la mansión comprada a la familia Del Bono, sita en Avenida Ignacio de la Roza 2174 oeste, Capital, San Juan17.
En la Sede de esta señera institución provincial, plenamente vigente en el quehacer sanjuanino, se luce orgullosamente el estandarte de seda, ricamente bordado, que Doña Ursulina mandó a confeccionar en Turín.
Quiero también rescatar dos testimonios escritos de la época del fallecimiento de mi abuela para compartirlos con ustedes:
Uno es del Diario "La Reforma" 18, cuyo titular en primera plana expresa: "El sepelio de los restos de la Señora Ursulina Aimó-Boot viuda de Cantoni, constituyó una elocuente demostración de duelo". Entre los detalles del artículo se destaca el hecho de que "varios miles de personas se congregaron en la Plaza Laprida, dirigiéndose después a pie detrás de la carroza fúnebre hasta el Cementerio de la Capital". "Se encontraban presentes: Secretario de la Gobernación Juan Conte-Grand, en representación del Gobernador, Doctor Juan Luis Alvarado, ausente; el Rector del Colegio Nacional, Doctor Juan Videla Cuello. Entre las ofrendas florales se destacaban las del Presidente de la Nación, General Juan Domingo Perón y de diferentes agrupaciones políticas. Pero lo importante es que muchos ciudadanos, sin distinción ni colores políticos, acompañaron sus restos hasta el cementerio".
Mientras L’ITALIA DEL POPOLO19 "a ocho años del aniversario de su muerte la recuerda como Una donna d’altri tempi" (una dama de otros tiempos).


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Hacedores

Debe haber algo en la geografía de San Juan que permite el
milagro de forjar hacedores, hombres y mujeres capaces de pensar
con mente abierta, sin ceñirse a dogmas cerrados, aunque sí a
objetivos innegociables: que el pueblo de San Juan crezca, se
desarrolle y aporte entonces, al engrandecimiento de la Argentina
toda. Así lo soñó Sarmiento y lo hizo. Así también lo imaginó
Federico Cantoni y lo concretó.. Araceli Bellota

1er Voto Femenino

Domingo Faustino Sarmiento,
valorizó a la mujer como participe del desarrollo de un país. Así
también lo entendio Cantoni completando la obra, en
1927, abriéndoles la puerta del sufragio provincial. Fue también
en esta provincia donde resultó electa la primera diputada de
América Latina, Emar Acosta.. Araceli Bellota

Historico

"Cantoni y el Bloquismo" bien pueden ser considerados como un eslabón clave en el proceso histórico de lo que suele denominarse en la Argentina “pensamiento nacional y popular”. Una suerte de pasaje natural entre el radicalismo y el peronismo naciente, incluso anticipandose al 17 de octubre de 1945 en más de dos décadas, cuando en 1923 presentó su candidatura desde la cárcel, y el pueblo sanjuanino lo rescató, llevándolo desde la celda hasta el mismo sillón de Sarmiento
Araceli Bellota
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