Ursulina Cantoni - 43 Vivencias de Tucunuco.
Sigue mi madre: "Al comprar Tucunuco, nos instalamos en la casona, que era de construcción sólida, y de gran amplitud. Fue construida por su dueño anterior, el Dr. Doncel. En el frente, había dos habitaciones grandes, en una de las cuales se instaló "la cantina". Se le daba ese nombre a un almacén, provisto de mostrador y estanterías que contenían todos los artículos de primera necesidad, que podían solicitar los peones o su familia. Había un hombre capaz -Manuel Yánez- y llevaba la contabilidad de lo que se le entregaba al personal. En la otra habitación, continua a la cantina, estaba la carnicería, los peones y familia iban a retirar la carne que necesitaban, provista por la faena de novillos.

Una gran galería nacía al lado de estas dos piezas. En ella estaba
la entrada principal de la casa, y a ella convergían el resto de las
habitaciones: el consultorio y el escritorio de Federico, con un baño provisto
de todo lo necesario. Pegado, había otro idéntico, pero que conectaba
solamente a nuestra habitación, que era un dormitorio enorme... Y seguía
la habitación de las chicas. Luego un gran comedor, y la espaciosa cocina.
Todo esto conformaba el ala izquierda de la casona.
El ala derecha nacía a la par de la carnicería, y a ella también
convergían varias habitaciones más: cuatro dormitorios, baño y gran salón
comedor, reservado para cuando los comensales eran muchos. Al fondo;
la bomba de agua, la destiladera, los hornos de barro y las grandes parrillas.
Dos personas se ocupaban de la limpieza de la casa, mientras yo
trazaba los canteros de la plaza, sembraba las semillas y vigilaba la
construcción de la iglesia. Me ocupaba de lo que necesitaba la escuela,
generalmente lo hacía en la tarde, pues siempre en la mañana había que
atender a los enfermos, o a las visitas que buscaban a Federico.
En Tucunuco ambos trabajamos incansablemente. Federico no
solamente daba directivas, sino que trabajaba a la par de los peones: él
injertaba los olivos, él vacunaba los animales, él supervisaba
absolutamente todo. Había vacunos, mulares, yeguares, cerdos, ovejas,
cabras y llamas.
En la época del carneo, Federico secundaba a Don Vercino, técnico
en estos menesteres, y como eran carneos grandes, había empleados que
ayudaban. Se mataban 40 ó 50 cerdos. Además de los embutidos, y las
patas, se guardaban los jamones para convidar a los amigos que llegaban
de improviso, y para llevar a la ciudad, donde siempre teníamos comensales.
De todos estos carneos participaban las familias de los obreros. Mandamos
brindis (un cariño) en cajones de 20 kg a los amigos de la ciudad y de
Jáchal. (Dice el refrán que el que siembra recoge... yo le agrego la palabra
«ingratitud», que fue lo que nuestra familia cosechó.)
En las fiestas religiosas se congregaban los pobladores de Tucunuco,
Mogna y Niquivil. Se mataba siempre un novillo para agasajarlos, y se
amasaba cualquier cantidad de harina, para satisfacer la necesidad de
los visitantes. Muy poco vino rociaba el almuerzo, porque Federico era
enemigo de las borracheras. El 7 de agosto se celebraba la Fiesta de San
Cayetano: se repetía la faena del novillo, las invitaciones a los amigos, y
fuera del pan para comer, se hacían unos panecillos chiquitos, que el
sacerdote bendecía en la misa, y se repartían entre los concurrentes para
que en sus casas no faltara el pan de todos los días.
En la iglesia de Tucunuco, con misa de esponsales, se casó Ursulina,
mi hija mayor. Concurrieron muchas familias de San Juan. Se hicieron
dos terneras con cuero, empanadas, chivitos. Fue una gran fiesta, al estilo
de la fiesta grandiosa de Andacollo, y grupos musicales amenizaron
durante todo el día. En la noche se hizo una gran cena para los que aún
quedaban.
Fueron muchas las comilonas efectuadas en Tucunuco. Nunca
disponíamos de un domingo para nosotros, porque las visitas llegaban a
primera hora, aprovechaban muy bien el día, y recién partían a la noche".
¡Qué mano siniestra actuaba sobre la obra de estos dos
seres humanos, hacedores por naturaleza! Mi madre falleció en
1996, con sus 82 años cansados... gastados en dar, y no se dio el
gusto de ver cumplido su sueño de un Tucunuco convertido
nuevamente en el oasis y vergel que fue, y al que cantaron dos
grandes poetas jachalleros: Miguel Tejada y Walter Posse.



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Hacedores

Debe haber algo en la geografía de San Juan que permite el
milagro de forjar hacedores, hombres y mujeres capaces de pensar
con mente abierta, sin ceñirse a dogmas cerrados, aunque sí a
objetivos innegociables: que el pueblo de San Juan crezca, se
desarrolle y aporte entonces, al engrandecimiento de la Argentina
toda. Así lo soñó Sarmiento y lo hizo. Así también lo imaginó
Federico Cantoni y lo concretó.. Araceli Bellota

1er Voto Femenino

Domingo Faustino Sarmiento,
valorizó a la mujer como participe del desarrollo de un país. Así
también lo entendio Cantoni completando la obra, en
1927, abriéndoles la puerta del sufragio provincial. Fue también
en esta provincia donde resultó electa la primera diputada de
América Latina, Emar Acosta.. Araceli Bellota

Historico

"Cantoni y el Bloquismo" bien pueden ser considerados como un eslabón clave en el proceso histórico de lo que suele denominarse en la Argentina “pensamiento nacional y popular”. Una suerte de pasaje natural entre el radicalismo y el peronismo naciente, incluso anticipandose al 17 de octubre de 1945 en más de dos décadas, cuando en 1923 presentó su candidatura desde la cárcel, y el pueblo sanjuanino lo rescató, llevándolo desde la celda hasta el mismo sillón de Sarmiento
Araceli Bellota
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