Ursulina Cantoni - 45 ¿Dónde estás Tucunuco?
¿Dónde estás Tucunuco, cancionero y mancebo del callejón umbroso entregando frescor?

¿Dónde está la casona añejada de sueños
con bostezos de tiempo que el destino le dio?
Hoy recorro tu estampa y me invade el silencio...
No hay trinar melodioso, ni perfume, ni voz.
De aquel romanticismo, sólo queda el recuerdo
prisionero en las grietas de informal expresión.
El horno está quedando desgranado y rugoso,
afloran en los patios, mensajes de oración.
Las mañanas felices, hace mucho se fueron
por sendas de cansancio castigadas de sol.
¿Dónde estás Tucunuco, con tu pueblito viejo
¿Dónde están los balidos del corral juguetón?
Hoy tiemblan los horcones lamidos por el viento,
y la majada errante nunca más regresó.
El algarrobo estoico se llenó de misterio,
lo doblegó el cansancio y vencido quedó.
Allí está su osamenta con su recia melena,
escribiendo la historia de la desolación.
Hoy recorro tu estampa y en el alma te siento
¡Qué extraño es ese mundo que encuentro en tu interior!
Arcadas soleadas, tranqueras sin resuellos,
acequias que no miran el cielo labrador.
Se fueron tus olivos, tus tiernos alfalfares.
No hay nido ni pichones, hoy todo es un clamor.
¿En dónde estás ahora, solemne Tucunuco?
¿A dónde te llevaron tu añejo corazón?
El río que dejaba su misional murmullo
se aleja sin mirarte portando su frescor.
Hoy recorro tu estampa y siento vibraciones.
Las hachas enlutaron tu mágico verdor.
Cuando la tarde muere filtrando el horizonte,
me siento una migaja en la vasta extensión.
¡Tucunuco, la tierra proyectada en el surco!
¡No lleves lo que el hombre pusiera en tu interior!
Retorna con la savia de las horas felices,
para que nuevamente nos miremos los dos.
Pondré en tu galería esas viejas baldosas,
y allí en los ventanales, la reja y el malvón.
Le diré a la arboleda: ¡Levanten sus frescuras!
A las aves canoras: que vuelvan con amor.
Entonces vendrán días de bíblicos albores.
La luna con su magia dará su bendición.
El totoral del río recogerá tu siembra,
y en la acequia, las aguas, tu canto embriagador.
¿Dónde estás Tucunuco, cancionero y mancebo?
¿Allí, en el pentagrama de la desilusión?
Hoy recorro tu credo y veo que no has muerto.
Hay un verbo en tu sangre que será tu canción.
¡Tucunuco, estandarte, la tierra del silencio!
Hoy vuelvo nostalgiosa latiendo de emoción.
Retendré en mis pupilas tu incierta geografía
y haré con estos versos un templo de oración.
¡Tucunuco, la tierra de los tibios recuerdos!
Te entregaré un puñado de amor y comprensión.
Llevaré entre mis manos la arena de tu tiempo,
y esa vieja cadencia que el destino encendió.
Levantaré en el cerro una cruz de madera.
Cubriré con su sombra tu pobreza y dolor.
Tendrás un estandarte sobre el rojizo suelo,
el símbolo más puro que representa a Dios.
Tendrás esos senderos, con rumbos de cencerros,
entregando a los vientos su rítmico temblor.
Volverá por el cruce un cristalino vuelo
empapado de estrellas al lecho trovador.
¿Dónde estas Tucunuco, sumido en el recuerdo?
En esas trayectorias, hay vendimias de sol.
Tu pasado fue grande: tu presente, el silencio;
tu futuro está escrito, lo conoce el Señor.
(este canto de vida fue escrito por mi madre,
Graciela de Cantoni).

      

      

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Hacedores

Debe haber algo en la geografía de San Juan que permite el
milagro de forjar hacedores, hombres y mujeres capaces de pensar
con mente abierta, sin ceñirse a dogmas cerrados, aunque sí a
objetivos innegociables: que el pueblo de San Juan crezca, se
desarrolle y aporte entonces, al engrandecimiento de la Argentina
toda. Así lo soñó Sarmiento y lo hizo. Así también lo imaginó
Federico Cantoni y lo concretó.. Araceli Bellota

1er Voto Femenino

Domingo Faustino Sarmiento,
valorizó a la mujer como participe del desarrollo de un país. Así
también lo entendio Cantoni completando la obra, en
1927, abriéndoles la puerta del sufragio provincial. Fue también
en esta provincia donde resultó electa la primera diputada de
América Latina, Emar Acosta.. Araceli Bellota

Historico

"Cantoni y el Bloquismo" bien pueden ser considerados como un eslabón clave en el proceso histórico de lo que suele denominarse en la Argentina “pensamiento nacional y popular”. Una suerte de pasaje natural entre el radicalismo y el peronismo naciente, incluso anticipandose al 17 de octubre de 1945 en más de dos décadas, cuando en 1923 presentó su candidatura desde la cárcel, y el pueblo sanjuanino lo rescató, llevándolo desde la celda hasta el mismo sillón de Sarmiento
Araceli Bellota
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