Ursulina Cantoni - 49 Ursulina.
No es fácil hablar de uno mismo, menos aún en este contexto, en que la consigna fue narrar los doce años de magia que viví junto a mi padre.

hacer su autobiografía, en este marco de añoranzas del iluminado
de una época.
Pero me veo en la obligación de hacerlo (a manera de breve
reseña) pues bien sé que mi realidad puede interesar sólo aquí, ya
que soy, con mis limitaciones, la que mantiene la antorcha
encendida.
* * *
Transcurrí mi adolescencia dentro del luto de la desaparición
de papá. El luto que por dos años llevé por fuera, y que aún llevo
por dentro (jamás se separó de mi existencia).
Enfermé de pena.
Pero Dios me mandó un afecto que, poco a poco, fue
llenando mi vida: Ernesto Basañes.
No sé si fue por él, yo tenía 13-14 años, o si porque las familias
conocidas de la época acostumbraban a mandar a sus hijas a cursar
el Secundario en Colegios de Buenos Aires.
Lo cierto es que partí al Colegio del Espíritu Santo,
congregación religiosa de origen alemán. Estuve un año internada.
Más tristeza... resultante... ¡El regreso!
Nuevamente en San Juan, mi tiempo transcurría entre mis
estudios, mi "chamuyo" con Ernesto, y mis penas...
Llegaron mis quince años. No acepté ninguna de las posibles
celebraciones que ofrecía mi madre... nada. Pero ella se las arregló,
para cumplir con la fecha y dejarme un recuerdo de vida: me hizo
pintar un óleo con el conocido maestro Sánchez. Siempre decoró
mi casa.
Paralelamente a la evolución de mis estudios, para llegar a
ser Maestra Normal Nacional, crecía y maduraba mi relación
afectiva con Ernesto.
Mamá consideró conveniente, que pusiéramos distancia, ya
que éramos muy jóvenes... ¡Para qué decir el ánimo de mis futuros
suegros: Carlos Basañes Zavalla y Nidia Laspiur Barboza,
conservadores a ultranza, con esta novia Cantoni! (éramos
prácticamente Montescos vs. Capuletos).
Así partí a Europa en un viaje de fin de estudios. Me
acompañaron dos amigas muy queridas: Alicia de Cea y Cristina
Rins, esta última con su madre. Fue un viaje precioso, pero lo
único que quería era estar con Ernesto... así que, no hubo poder
humano capaz de lograr una estadía más larga en la casa de mis
parientes italianos (esperanza de mi madre)... Regresé con el grupo.
Llegar y casarnos fue todo al mismo tiempo. ¡¡¡Chau
universidad!!! ¡¡¡Hola familia!!!
Nos casamos el 26 de mayo de 1962. La ceremonia civil y la
misa de esponsales se celebraron en la estancia de Tucunuco.
Apadrinaron la ceremonia: los padres de Ernesto, mi madre y
Apolo Cantoni (nominado en los testamentos de mi padre, como
albacea de sus hijas).
Después, el gran almuerzo, donde los invitados disfrutaron
no sólo del asado de chivitos y de dos vaquillonas con cuero, sino
que, previamente, participaron del espectáculo que significaba
desenterrar el animal del pozo donde se cocinaba, bajo un colchón
de brasas, a manera de "horno subterráneo" (lo que dejaba la carne
suave, tierna y sabrosa, por sus jugos concentrados).
Teníamos 20 y 17 años (contra todos los augurios, y por
gracia de Dios, seguimos juntos).
Vivimos en el campo varios años. La hermosa casa de los
Basañes, construida en Carpintería por el Arquitecto Pineda, fue
nuestro cobijo. Allí criamos nuestros primeros retoños... allí trabajé
como maestra, en la escuelita denominada comúnmente "de los
Basañes", porque su edificio, está emplazado en donde confluyen
las propiedades de los hermanos Basañes - Zavalla.
Ante la inminente escolaridad de nuestros hijos, emprendimos
el éxodo a la ciudad. Habíamos arreglado preciosamente, el ex
consultorio de papá, colindante con la casa, y allí recalamos.
En esta, nuestra casa, nacieron nuestros dos últimos hijos...
vivimos felices rodeados de amigos.
Ya en 1979, mamá y Gracielita decidieron dejar la casa grande,
que les resultaba enorme, y se mudaron a una casa más manejable
sobre calle Santa Fe. Previamente, nosotros le habíamos comprado
la casa paterna, que ahora nos venía "de perilla" ya que éramos
familia numerosa41.
Yo seguí ejerciendo el magisterio... Ernesto administrando
las fincas.
Poco a poco, el tema político fue impactando en mi vida: el
juicio... una invitación del Presidente Illia, quien, palabras más,
palabras menos, me dijo: "sé lo que les ha pasado con los Bravo... yo
quisiera tener una respuesta para la familia de Federico... me he
consustanciado con los pormenores familiares... usted es la mayor, y es
demasiado joven (¡20 años!), por lo tanto... cuénteme quien de sus primos
mayores está más cerca de ustedes...".
No dudé en nombrar a Osiris Cantoni (tal vez porque
siempre acompañó a mi padre). Así se dio su nombramiento como
Ministro Plenipotenciario en Suecia.
Insisto: si hubiera tenido más edad cuando se fue Cantoni,
sinceramente pienso, que ¡¡¡otra hubiese sido mi historia!!!...
¡¡¡pero sería más vieja!!!

    

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Hacedores

Debe haber algo en la geografía de San Juan que permite el
milagro de forjar hacedores, hombres y mujeres capaces de pensar
con mente abierta, sin ceñirse a dogmas cerrados, aunque sí a
objetivos innegociables: que el pueblo de San Juan crezca, se
desarrolle y aporte entonces, al engrandecimiento de la Argentina
toda. Así lo soñó Sarmiento y lo hizo. Así también lo imaginó
Federico Cantoni y lo concretó.. Araceli Bellota

1er Voto Femenino

Domingo Faustino Sarmiento,
valorizó a la mujer como participe del desarrollo de un país. Así
también lo entendio Cantoni completando la obra, en
1927, abriéndoles la puerta del sufragio provincial. Fue también
en esta provincia donde resultó electa la primera diputada de
América Latina, Emar Acosta.. Araceli Bellota

Historico

"Cantoni y el Bloquismo" bien pueden ser considerados como un eslabón clave en el proceso histórico de lo que suele denominarse en la Argentina “pensamiento nacional y popular”. Una suerte de pasaje natural entre el radicalismo y el peronismo naciente, incluso anticipandose al 17 de octubre de 1945 en más de dos décadas, cuando en 1923 presentó su candidatura desde la cárcel, y el pueblo sanjuanino lo rescató, llevándolo desde la celda hasta el mismo sillón de Sarmiento
Araceli Bellota
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