Ursulina Cantoni - 55 Anexo III
El sufragio Femenino El 8 de abril de 1928, vota por primera vez la mujer: (sanjuanina - argentina) en elecciones de Diputados y Concejales Provinciales.

Si existe una palabra que define la obra de Gobierno de
Federico Cantoni, además de intensa, es adelantada. Con presteza
y efectividad, sus gestiones desestabilizaron una estructura
conservadora que perfilaba, para San Juan, un futuro de obreros
semi esclavos, viñateros desprotegidos, una economía centralizada
en la vitivinicultura, y principalmente un ejercicio de la democracia
fraudulento, o bien centrado en el poder adquisitivo. Toda la
legislación provincial sanjuanina estaba construida para estos fines:
años y años de gobiernos conservadores lo habían permitido.
Sin embargo, el pueblo de San Juan supo agradecer la
aparición de un verdadero caudillo, capaz de gobernar para las
masas, compartiendo con ellas los pesares, el trabajo y "la roña",
con una verdadera conciencia social, con una poderosa visión de
futuro. El pueblo de San Juan supo acompañar, con su fuerza, la
fuerza de Cantoni. TODO EL PUEBLO.
Desde su infancia, Federico Cantoni fue testigo del verdadero
valor de la mujer: su madre fue un personaje representativo de su
vida y de su tiempo, tan capaz de manejar su casa (y la crianza de
44 Para ejercer este derecho, las mujeres debieron registrarse. La esposa del Gobernador Aldo
Cantoni, Doña Rosalina Plaza de Cantoni, tuvo la Libreta Cívica Nº 1 de San Juan.
tres hijos profesionales), como de ser la abanderada de causas
profundamente sociales, encabezando organizaciones (tales como
la ya mencionada Sociedad AUSONIA).
Además, en su vocación de médico de los pobres, conoció
profundamente la realidad de toda su provincia. No sólo la realidad
del campo, o de la plaza desde donde se hace campaña. Cantoni
conoció el hogar: el hogar de adobe, el hogar alejado. El hogar de
padres ausentes por la cosecha. El hogar llevado adelante por la
pujanza, la creatividad y la energía de la mujer.
Ya en los inicios de su vida política, la responsabilidad cívica
de las mujeres, que no incluía aún el ejercicio del sufragio, fue un
pilar de su triunfo: la abuela de quien sería su esposa,
contemporánea suya, fue una importante activista del Bloquismo
en Jáchal; su madre un emblema para muchos clubes partidarios,
llamados algunos "Ursulina Aimó-Boot de Cantoni".
Por todo esto, Federico Cantoni no dudó en incluir, dentro
de un extenso catálogo de reformas necesarias, la inclusión del
sufragio femenino.
En el marco de la Reforma Constitucional de 1927, se
instituyó en San Juan el sufragio femenino. Esta implementación
fue la primera en Argentina y en Latinoamérica. Una vez más,
Cantoni y San Juan implementaban medidas novedosas a nivel
nacional e internacional.
Por supuesto, por su pragmatismo, Cantoni no podía
argumentar su decisión con el ejemplo de las "Naciones
Civilizadas", sino con la cruda realidad sanjuanina, que él conocía
a fondo: el accionar de mujeres cocineras, lavanderas, madres,
administradoras de los recursos de su familia.
Otro signo de lucidez y de avanzada: las mujeres accedieron
al ejercicio del voto en San Juan, como parte de una cuestión
natural, como un devenir en la evolución política; sin disturbios,
sin controversias, incluso sin reclamos que lo exigieran previamente.
Esta realidad (la de la lucha social) sí tuvo lugar en otros países,
donde mucha gente murió para lograr el nuevo derecho. Pero en
San Juan, sucedió todo lo contrario.
Desde la primera Constitución sanjuanina, la de 1856, las
autoridades municipales se elegían por el voto calificado de los
contribuyentes a la renta del municipio. Esto le daba un carácter
aristocrático porque sólo votaban los propietarios, los profesionales
y, en calidad de tales, podían votar los extranjeros y las mujeres.
La mujer, entonces, votaba en los municipios simplemente
porque se sobreestimaba la función de la propiedad. Debemos
recordar que las Constituciones del siglo XIX estaban inspiradas
en el pensamiento liberal inglés y francés. Para los liberales era tan
importante la propiedad, que consideraban que ésta dotaba
automáticamente de inteligencia, capacidad y libre albedrío que,
en otras condiciones y circunstancias, le faltaba a la mujer.
Por lo tanto, el voto municipal de la mujer no significó una
reivindicación de sus derechos políticos como tales, sino de la
propiedad, en concordancia con el pensamiento vigente, que
inspiró esa nota aristocratizante de la Constitución de 1856.
Sin embargo, las mujeres sanjuaninas supieron hacer uso de
su derecho, demostrando su capacidad natural, no la de la
propiedad. Lamentablemente, no todas podían hacerlo. Cada
mujer, mayor de 18 años, recién podría demostrar su capacidad
política después del año 1927, año de la Reforma Constitucional
impulsada por Cantoni.
Desde 1918, el Bloquismo (como Partido o como germen de)
reclamaba el derecho de sufragio femenino. Esta medida fue, sin
duda, la más novedosa de todas las introducidas al régimen electoral:
 "Son electores provinciales con derecho a participar en todos los
actos electorales los ciudadanos argentinos, nativos o por
naturalización, de ambos sexos, mayores de dieciocho años y
domiciliados en la provincia" (Art. 34).
Con este sencillo enunciado, San Juan se convirtió en
pionera de los derechos políticos de la mujer en la Argentina, a
sólo un año de habérseles otorgado los derechos civiles (1926)
y anticipándose 20 años a la ley nacional 13.010 que los amplió
a todo el territorio nacional.
No hubo activistas sociales que lucharan, no se
presentaron solicitudes a la Convención Constituyente, de
ningún centro feminista, ni de ninguna Liga de Mujeres. Fueron
los mismos hombres, principalmente bloquistas, los que
defendieron los derechos políticos de la mujer en San Juan.
Las razones por las cuales se logró esta implementación venían
de la propia realidad sanjuanina. El sufragio era un derecho que
la mujer había logrado por sus propios esfuerzos.
Federico Cantoni, Jefe del Bloquismo y Convencional
Constituyente en ese momento, fundamentó la tesis. En primer lugar,
citó el voto femenino en el orden municipal. Luego hizo referencia a
que "es la mujer la más indicada para conocer los problemas y necesidades
de la comunidad, ya que es ella y no el hombre la que afronta la realidad
cotidiana de su hogar". Consideró que a la mujer "no le faltaba capacidad
cívica, por el contrario, con su inteligencia y, aún con su sola intuición
demostraba que era igual, cuando no superior, al hombre".
Finalmente mencionó la participación que había tenido la
mujer desde los tiempos de San Martín, y en su propia campaña
de 1923, mientras los principales dirigentes bloquistas estaban
presos.
 "Todo esto pone en evidencia la necesidad de acordar, por fin,
el derecho de voto de la mujer en San Juan, no por prurito de
importar innovaciones de Norte América, de Francia e
Inglaterra, sino porque la misma actuación de nuestras mujeres
impone esta reforma".
Con estos argumentos se defendió una medida única en su
tiempo y en su espacio (Argentina, Latinoamérica). El Bloquismo
supo traducir certeramente la realidad en lenguaje: la mujer era, y
será siempre, un pilar de su comunidad. Es por esto que otorgarle
los derechos políticos constituye una acción justa.
Por supuesto, no todas las acciones "justas" eran "convenientes"
para aquellos que se oponían al torbellino Cantoni: se criticó, se acusó
de fraude, se atacó sin motivos la medida. De todas maneras, el
Bloquismo no se vio extraordinariamente beneficiado por el voto
femenino: cotejando las cifras, el resultado hubiera sido el mismo sin
mujeres electoras. Lo que sí es cierto es que fueron los bloquistas los
únicos que integraron a la mujer a su estructura política, tanto en el
proselitismo como en la Función Pública (recordemos a las primeras
funcionarias comisionadas por los Cantoni).
Por supuesto, como todas las medidas de Cantoni, el sufragio
femenino quedó a disposición del arbitrio de los Interventores:
unos lo permitieron, otros lo negaron.
Pero lo que no pudo hacerse fue cerrar la puerta que
Cantoni abrió hacia el futuro. El sufragio femenino, veinte años
antes que en la Nación, y como en pocos países del mundo, era
un hecho. La visión innegable del líder Bloquista quedaba
demostrada una vez más.
Federico Cantoni, Hacedor del San Juan del siglo XX.
El Bloquismo, pionero en los derechos políticos de la mujer.



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Hacedores

Debe haber algo en la geografía de San Juan que permite el
milagro de forjar hacedores, hombres y mujeres capaces de pensar
con mente abierta, sin ceñirse a dogmas cerrados, aunque sí a
objetivos innegociables: que el pueblo de San Juan crezca, se
desarrolle y aporte entonces, al engrandecimiento de la Argentina
toda. Así lo soñó Sarmiento y lo hizo. Así también lo imaginó
Federico Cantoni y lo concretó.. Araceli Bellota

1er Voto Femenino

Domingo Faustino Sarmiento,
valorizó a la mujer como participe del desarrollo de un país. Así
también lo entendio Cantoni completando la obra, en
1927, abriéndoles la puerta del sufragio provincial. Fue también
en esta provincia donde resultó electa la primera diputada de
América Latina, Emar Acosta.. Araceli Bellota

Historico

"Cantoni y el Bloquismo" bien pueden ser considerados como un eslabón clave en el proceso histórico de lo que suele denominarse en la Argentina “pensamiento nacional y popular”. Una suerte de pasaje natural entre el radicalismo y el peronismo naciente, incluso anticipandose al 17 de octubre de 1945 en más de dos décadas, cuando en 1923 presentó su candidatura desde la cárcel, y el pueblo sanjuanino lo rescató, llevándolo desde la celda hasta el mismo sillón de Sarmiento
Araceli Bellota
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