- 02 A modo de introducción
Una memoria de la totalidad social, compleja y completa, no existe. Aparece y se expresa a través de fragmentos, que no son muchos, y a veces contradictorios, como la vida misma. Lo importante al recordar es saber plantear preguntas, sobre la historia y la memoria.

En este texto pretendo tomar la voz de quienes hemos
guardado silencio en el pasado, pero que hoy decidimos acceder a
los fragmentos de recuerdos felices y también de aquellos que
duelen, para exorcizar esas partes de nuestra vida como familia.
Este es mi esfuerzo por ligar retazos a modo de testimonio y
recomponer lo que ha sido la realidad..
Mi madre, Graciela Cibeira de Cantoni, mi hermana
Gracielita y yo, hemos tolerado con altura y señorío durante
muchos años, para defender nuestros derechos, las habladurías y
las injusticias de los que ejercían, dentro de nuestro propio partido,
el poder de turno. En los demás recambios políticos, en los "no
bloquistas", no tuvimos que hacerlo: nadie dejó de reconocernos...
¡nunca!
Dentro de nuestro marco de sencillez y resignación,
siempre nos propusimos respetar la memoria de nuestros
muertos, apoyándonos en la enseñanza que nos legaron:
desterrar el odio, el resentimiento y la venganza. Como
también -en el momento preciso- revelar con fuerza todo lo
acontecido.
A medio siglo de la desaparición física de mi padre, y a diez
años de la partida de mi madre, creo que ha llegado ese momento. El
de poner algunos hechos en el lugar en el que éstos merecen estar.
En la vida cotidiana, cuando se tienen vivencias y una
colección de fotos, y se desea seguir recordando felizmente, por lo
general se usa la tijera. Yo no usaré tijeras para mostrar la galería
gráfica que ofreceré a mis comprovincianos.
No mutilaré la historia, por el compromiso de ser sumisa,
menos aún poco orgullosa de mi estirpe.
Ya pasaron los conflictos de intereses, ya no hay lucha por el
poder.
¿A quién le importa esto? Al pueblo de San Juan, en un intento
de sintetizar cómo el poder construido por Cantoni fue, después
de su muerte, por otros alcanzado, ejercido, perdido y entregado.
También es momento de compartir la intimidad que
nadie conoce de un hombre público: los 12 años de magia
que viví con Federico Cantoni. La verdad es que siempre quise
hilvanar la historia pública de Cantoni con la historia privada
de Papá.
No lo hice antes, quizás intimidada por quienes tomaron su
vida como objeto de estudio e investigación, y en forma erudita
produjeron libros: la historiadora Susana Ramella, Celso
Rodríguez, Adalberto Zelmar Barboza, P. José Gallardo y otros
investigadores, argentinos y extranjeros. Ante estas figuras, me fui
postergando, escondiendo mi palabra, pensando que lo mío sería
demasiado sencillo y poco académico. Pero al pasar el tiempo me
di cuenta de que sólo yo era poseedora de la emoción de lo
cotidiano y de lo íntimo. Que solamente en familia se da el tejido
de lo dicho y de lo no dicho, lo confesado y lo resguardado en el
cofre familiar.
En este año de 2007 decidí abrir el cofre. Y me encontré
con una especie de memoria escrita y oral: cartas, documentos,
fotos, conversaciones con mi madre y parientes... preguntas
contestadas con respuestas coherentes que ahora tengo en mis
manos, y que pretendo que se hagan presentes a través de mi escritura.
Trataré de urdir la trama del Cantoni histórico (es decir, hasta 1934),
de la palabra autorizada de los historiadores; con los magníficos
relatos de mi madre que hoy, a través mío, tomarán estado público.
"Mi vida con Federico"1 salió a la luz 10 días antes de fallecer mi madre:
el dolor se impuso y el libro nunca fue presentado. Todo esto,
entrelazado con mis recuerdos y vivencias junto a mi padre, y a los
cincuenta años transcurridos desde que él se fue.
Poseo una historia que nadie me puede arrebatar. La verdad
se impone. Y sin tener la grandeza de Cantoni, tengo genes
heredados y las conductas que él me enseñó.
Creo ser honrada, correcta y dueña de una sola cara. Me
gusta mirar siempre a los ojos, detesto esquivar la mirada y las
situaciones difíciles. Me enoja principalmente la mentira y la
injusticia. Vengo de vuelta del "qué dirán". No le tengo miedo a
nada. Amo y confío en Dios.
Empecemos, entonces. Pero antes quiero citar dos sentencias
que siempre han acompañado mi vida y la de mi padre.
"Las cosas hay que hacerlas, mal o bien, pero hacerlas"
(D. F. Sarmiento).
"Ahora o nunca... Mañana es la mentira piadosa con que
se engaña a las voluntades moribundas" (José Ingenieros).
Como se verá, la urgencia y el sentido del hacer y del deber,
me fueron inculcados desde chica y siguen iluminando mi tiempo
útil.
Parafraseando a Nicolás Avellaneda, los dejo en la lectura
diciéndoles:
"... traigo fatiga después de las vicisitudes de la vida, y quiero
compartirlas al abrigo de corazones seguros. La jornada fue dura.
¡Cuántas veces, bajo las inquietudes de la suerte, y viendo cerrado el paso
a mi intención pura y sana, me he preguntado si me sería dado un día
volver, con honor, a la casa de mis padres! He tropezado con muchos en
este camino de las ambiciones, que viene tan lleno de gente; pero nunca
deserté a las reglas del deber. Puedo pues, comparecer delante de la sombra
de mi padre, y delante de vosotros, que fuisteis los testigos de su vida y de
su muerte...".


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Hacedores

Debe haber algo en la geografía de San Juan que permite el
milagro de forjar hacedores, hombres y mujeres capaces de pensar
con mente abierta, sin ceñirse a dogmas cerrados, aunque sí a
objetivos innegociables: que el pueblo de San Juan crezca, se
desarrolle y aporte entonces, al engrandecimiento de la Argentina
toda. Así lo soñó Sarmiento y lo hizo. Así también lo imaginó
Federico Cantoni y lo concretó.. Araceli Bellota

1er Voto Femenino

Domingo Faustino Sarmiento,
valorizó a la mujer como participe del desarrollo de un país. Así
también lo entendio Cantoni completando la obra, en
1927, abriéndoles la puerta del sufragio provincial. Fue también
en esta provincia donde resultó electa la primera diputada de
América Latina, Emar Acosta.. Araceli Bellota

Historico

"Cantoni y el Bloquismo" bien pueden ser considerados como un eslabón clave en el proceso histórico de lo que suele denominarse en la Argentina “pensamiento nacional y popular”. Una suerte de pasaje natural entre el radicalismo y el peronismo naciente, incluso anticipandose al 17 de octubre de 1945 en más de dos décadas, cuando en 1923 presentó su candidatura desde la cárcel, y el pueblo sanjuanino lo rescató, llevándolo desde la celda hasta el mismo sillón de Sarmiento
Araceli Bellota
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