Ursulina Cantoni - 03 Ingeniero Angelo Federico Cantoni y DoñaOrsolina AimóBoot
"Federico no era un inmigrante", repetía hasta el cansancio mi madre. Advertí que no lo hacía por pretender minimizar a los miles de extranjeros que llegaron después de las guerras a estas tierras lejanas, y que mezclaron su sangre, su conocimiento y su tesón de trabajo con los criollos, ayudando así a levantar y hacer a la Argentina. Lo decía destacando, con fundado orgullo, quiénes eran y cómo llegaron a San Juan mis abuelos.

"Cuarenta y cinco años después de la llegada de Charles Robert
Darwin a las costas patagónicas, en el año 1831 (según sus narraciones
en sus "Viajes alrededor del mundo por un naturalista") llega a la
Argentina, en el año 1876, un fogoso lombardo, joven de 23 años, deseoso
de investigar los secretos de nuestra tierra, que continuaba inexplorada y
poco estudiada.
Era Don Angelo Federico Cantoni, nacido el 28 de noviembre de
1853 (año cargado de patriotismo, emoción y sentimiento para todos los
argentinos, año de la Organización Nacional, año de la Constitución).
Era oriundo de Carbonara del Tiscino (Somellina), Italia. Se distinguió
siempre como un gran estudioso, graduándose como Agrimensor en la
Universidad de Pavia y haciendo sus primeros trabajos prácticos en las
minas de Cerdeña como ayudante de Ingeniero y bajo el auspicio de la
Sociedad Montesanto.
Por méritos en sus trabajos, ingresó en la célebre Academia Freyberg
en Sajonia, para recibir su título de Ingeniero en Minas. De inmediato le
encargaron la dirección de las minas Rosa y Suleis, que pertenecían a la
compañía Roux de Marsella (Francia). Allí se conoció con el estudiante
a ingeniero César Meli, que estaba haciendo sus prácticas.
Después, Don Ángel fue contratado para trasladarse a Honduras,
pero al poco tiempo regresaba a Italia por razones de salud.
En 1876, la empresa minera Miguel Torres e Hijos,
con sede en Alessandria, le encomienda trabajos y estudios a realizarse en
San Juan, Argentina, en las minas de Santo Domingo (Sierras de la
Huerta). Por esta razón llega a nuestro país cargado de conocimientos y
de gran voluntad, que le facultaban para mirar bien alto las
manifestaciones astronómicas, y bien profundo, el seno de la tierra. A
lomo de mula llegó muy cerca de cerros inexplorados, quemando la piel de
sus manos al contacto de las piedras radioactivas encontradas en el cerro
"Pie de Palo", en San Juan.
Llevó los resultados obtenidos a Italia y Alemania, presentados en
una brillante tesis que valió su segundo título en este país, junto con
menciones honoríficas que dejan bien cimentados su sapiencia y prestigio.
Una vez concluida su misión, regresó a Italia en busca de su
prometida, Doña Orsolina Aimó Boot - Aimó Boot (hija de primos,
italiana, torinesa, descendiente de irlandeses), con quien contrajo
matrimonio. Inteligente compañera de toda su vida, regresa con ella a
fines de 1883 para cumplir con la misión encomendada por la Sociedad
Minera Andina, con sede en Buenos Aires, bajo contrato de la Dinamit
Company.
Mientras duró su permanencia en Buenos Aires, dictó una serie de
conferencias en el Colegio Nacional Central, elogiadas por su insigne
director, Doctor Castelford Lugones, que comparó al ingeniero Cantoni -
por su erudición y personalidad- con el eminente italiano Pico Della
Mirándola.
Al llegar a San Juan, Don Ángelo fue nombrado Profesor y Director
de Trabajos Prácticos de Laboratorio en la Escuela de Minas, fundada
por Domingo Faustino Sarmiento, quien le ofreció las cátedras de
Minerología, Geología y Paleontología.
En San Juan dedicó su vida al estudio y la investigación, sus
pasiones. Presentó varios trabajos y folletos, entre ellos "Estudio de la
sistematización del Río San Juan", donde investigaba su fuerza motriz
y su aplicación en la industria y regadío, sobre todo para impedir las
Confesiones, relatos y algo más sobre mi padre. Ursulina Cantoni
continuas inundaciones que se sucedían. Con el ingeniero Leopoldo
Caputo, abuelo del ingeniero Lucio Reca, y del ingeniero Eduardo Caputo,
realizaron un trabajo sobre "Causas y efectos del sismo que destruyó
la ciudad de San Juan" (terremoto de 1894).
En 1901 presentó en la Escuela Nacional de Minas un folleto que
tituló "Formación carbonífera de la República Argentina",
importante trabajo que facilitó el conocimiento de sondeos en regiones de
esa formación geológica.
En 1920 publicó su último trabajo, sobre "Geología y Minería
en la provincia de San Juan". En este trabajo figura lo referente a
minerales radioactivos encontrados en Pie de Palo, los cuales le producen
una eccema muy característica. Comprobó después de una serie de
experimentos que los materiales radiactivos eran variados y los designó
con diferentes nombres: llamó a unos "Sarmientita", en homenaje a
Sarmiento, y a otro "Tulmita", recordando el valle de Tulum" 2.
Es en San Juan donde transcurre la etapa más significativa
de su vida y la de Doña Ursulina. Aquí radican su hogar, aquí
nacen sus hijos: FEDERICO JOSÉ MARÍA (EL 12 DE ABRIL
DE 1890, A LAS 9:25 HORAS)3, Aldo Felipo Giocondo (1892),
Elio Odo (fallecido a muy tierna edad) y Elio Odo segundo (1896).
Es en esta provincia donde ejerce sus conocimientos, donde vuelca
su potencial de trabajo y desarrolla su familia. También aquí se
reencuentra con el Ingeniero César Meli, a quien en el año 1923,
su hijo Federico (ya Gobernador de San Juan) le encomienda la
construcción del camino de Jáchal a Rodeo.
Don Ángel fue un amante de la ciencia, y a costa de sacrificios
morales, económicos y hasta físicos (lo encarcelaron por ser el
padre de Federico Cantoni), logró reunir en sus habituales viajes
por nuestro suelo: fósiles, minerales, piedras volcánicas, momias,
utensilios indígenas, organizando así un valioso museo para nuestra
provincia. Él lo cuidaba celosamente, en el subsuelo de su casa de
la Avenida 9 de julio, local conocido como "La Reforma", por el
diario que se editaba en el edificio contiguo.
En 1936 este museo fue reducido a cenizas, en un asalto
político perpetrado al edificio del diario, y a la casa de Don Ángel
y Doña Ursulina, durante el gobierno de Juan Maurín.
Antes de la quema de los dos edificios, el diario y la casa, robaron
todo lo valioso que encontraron, incluyendo la vajilla y platería traída
de Italia y hasta el baúl con mantelería y ropa blanca bordada por
Doña Ursulina para el ajuar de su primera nieta. Todo esto se perdió,
pero la justicia divina permitió que mi padre se reencontrara en la vida
con tres piezas de plata (reliquias de sus antepasados nobles). En
recompensa por su efectiva atención médica, un paciente agradecido
le "devolvió" lo que "le había tocado" del asalto a "La Reforma".
Gracias a Dios, Don Ángel no presenció estos actos de
vandalismo (sí Doña Ursulina). Él falleció el 16 de octubre de
1923. Una grave neumonía lo enfermó en la cárcel, donde fue
recluido junto a alguno de sus hijos. Ésta fue la violenta época
que enmarcó el 12 de mayo de 1923, la primera llegada -por
imperio del sufragio, de Federico Cantoni, desde la cárcel, a la
Gobernación de San Juan.

      


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Hacedores

Debe haber algo en la geografía de San Juan que permite el
milagro de forjar hacedores, hombres y mujeres capaces de pensar
con mente abierta, sin ceñirse a dogmas cerrados, aunque sí a
objetivos innegociables: que el pueblo de San Juan crezca, se
desarrolle y aporte entonces, al engrandecimiento de la Argentina
toda. Así lo soñó Sarmiento y lo hizo. Así también lo imaginó
Federico Cantoni y lo concretó.. Araceli Bellota

1er Voto Femenino

Domingo Faustino Sarmiento,
valorizó a la mujer como participe del desarrollo de un país. Así
también lo entendio Cantoni completando la obra, en
1927, abriéndoles la puerta del sufragio provincial. Fue también
en esta provincia donde resultó electa la primera diputada de
América Latina, Emar Acosta.. Araceli Bellota

Historico

"Cantoni y el Bloquismo" bien pueden ser considerados como un eslabón clave en el proceso histórico de lo que suele denominarse en la Argentina “pensamiento nacional y popular”. Una suerte de pasaje natural entre el radicalismo y el peronismo naciente, incluso anticipandose al 17 de octubre de 1945 en más de dos décadas, cuando en 1923 presentó su candidatura desde la cárcel, y el pueblo sanjuanino lo rescató, llevándolo desde la celda hasta el mismo sillón de Sarmiento
Araceli Bellota
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