Ursulina Cantoni - 07 De la Intransigencia al Bloquismo
El primer enfrentamiento visible entre los jóvenes y los viejos giró en torno a las elecciones legislativas, una semana después de las gubernamentales. El Comité decidió la abstención, lo cual generó el descontento del Club Baluarte -sobre todo porque Cantoni, aún con la abstención, fue votado en Calingasta-. Todo ese año estuvo plagado de conflictos internos. Para apaciguar los ánimos, se formó una comisión que entregó la conducción del Partido a Federico Cantoni. La comisión, enviada desde la Nación, creía haber logrado la unidad partidaria. Pero faltaba poco para que la separación fuese total.

legislativas. Federico Cantoni resultó elegido diputado por
Desamparados, junto con otros cuatro diputados y un senador.
Los radicales habían concurrido a las elecciones como "una unidad
poderosa". Sin embargo, en marzo debía elegirse un diputado
nacional. Por supuesto, como el cargo no podía repartirse, se
produjo el conflicto. Ganó el candidato de los "viejos". Ante este
resultado, Cantoni renunció a la Presidencia del Comité y firmó,
junto con el Club Baluarte y otras trescientas personas, un
manifiesto en el que se desentendía de la candidatura.
Nacía así, el 27 de febrero de 1918, la Unión Cívica Radical
Intransigente (U.C.R.I.). Volvían a las bases, a los conceptos puros
de Leandro Alem. Esto significaba una pérdida importantísima
para la U.C.R. en San Juan y para la imagen de Yrigoyen: desde
1918 en adelante, no habría para los sanjuaninos más radicalismo
que el intransigente, ni más caudillo que Cantoni.
En las elecciones de marzo, llegaba el primer representante
de la U.C.R. de San Juan a la Cámara de Diputados de la Nación.
Los cantonistas no se presentaron y aconsejaron votar a Marcial
Quiroga. A pesar de las fragmentaciones, los radicales seguían
exigiendo la Intervención, decretada recién en octubre de 1919.
En todo ese año, y el año anterior, hubo muchas acusaciones al
gobierno, desbandes en la Concentración, juicios políticos,
entrevistas del Gobernador Izasa con Yrigoyen, cartas al Ministro
de Interior. Cantoni y sus seguidores sólo tomaron posición y
exigieron la intervención a fines de 1918, después de que se le
anularan dos bancas en el Concejo Deliberante.
Yrigoyen, finalmente, envió al Interventor Manuel Escobar,
fue recibido el 24 de noviembre por todas las facciones del
radicalismo enemistadas. En ese acto de recibimiento fue
enarbolado por primera vez un símbolo que acompañaría siempre
a Cantoni: "la alpargata", y a su grupo: "la chusma de alpargata".
Básicamente, la labor del interventor era entregar el gobierno
a los radicales en las elecciones. Esto implicaba controlar el poder,
neutralizar la maquinaria electoral opositora y tratar de reunificar
las dos facciones partidarias. Pero la fusión de nacionalistas y
cantonistas fue imposible. Cada uno defendía sus candidatos -
Cantoni, por supuesto, era el candidato de la U.C.R.I.
En las elecciones de Diputado Nacional (7-3-1920) los
intransigentes lograron 700 votos más que los nacionalistas. Esto
se debió principalmente a la personalidad de Cantoni, combinada
con la innovadora propaganda.
El interventor postergó las elecciones a Gobernador para
mayo, argumentando la vendimia, pero se sabía que la demora era
para que la U.C.R.N. y la U.C.R.I. resolvieran sus conflictos y
formaran una fórmula. Finalmente, desde la nación, se "sugirió", el
binomio Jones - Castro: un sanjuanino que no vivía en San Juan
desde hacía 35 años, y un principista alejado de la política activa.
Como la unión era necesaria, aunque difícil, acataron la "orden" de
Yrigoyen.
Amable Jones llegó a San Juan diez días antes de las elecciones.
Su participación política en la provincia era nula -desde 1886 residía
en Buenos Aires-. Por ello fue mirado con resquemor por ambas
fracciones del radicalismo, y por los sanjuaninos.
El 16 de mayo de 1920, San Juan tuvo su primer gobernador
radical. Los miembros del Partido comprendieron que la unión
los había hecho fuertes. Pero Yrigoyen no advirtió el mal que la
imposición del candidato y el forcejeo de situaciones traería al
mismo Jones, a su figura presidencial y a la provincia. Las mismas
fracciones radicales tampoco lo advirtieron.
No detallaré todos los pasos, acciones que se produjeron
desde la asunción de Jones a la gobernación hasta su asesinato,
simplemente diré que un hombre, psiquiatra, alejado de San Juan
y de la política local, tomó una serie de medidas inconsultas y
muchas arbitrarias, sin el respaldo de sus partidarios. Creó así una
situación institucional caótica: Ministros porteños en lugar de
sanjuaninos; declaró en comisión todos los municipios (sin
anuencia de la Legislatura), seguidas de elecciones fraudulentas;
clausuró la Legislatura; prorrogó injustificadamente las elecciones;
destituyó jueces que apoyaban a las fracciones radicales ya
enfrentadas con el Gobernador; y todo por controlar a la Junta
Electoral e imponer sus candidatos.
Yrigoyen, por su parte, ante esa caótica situación que
ameritaba una intervención, no la enviaba, defendiendo en silencio
a Jones. Ante la falta de una Intervención, los diputados nacionales
por San Juan solicitaron el envío de una Comisión que observara
la veracidad de las acusaciones al Gobernador. La Comisión fue y
aconsejó sancionar la Intervención.
Por su parte, los legisladores sanjuaninos, en otro recinto,
dada la clausura de la Legislatura, concretaron el 26 de febrero de
1921 el juicio político al Gobernador. Este debía ser suspendido
por cuarenta días, pero Jones no sólo hizo caso omiso de su
suspensión, sino que encarceló a todos los legisladores que habían
participado. El Ministro del Interior no pudo dejar pasar esta
medida y finalmente envió como Interventor a Raymundo Salvat.
Pero antes de que el Interventor decretara la continuación del juicio
político al Ejecutivo, Yrigoyen dio por terminada la intervención.
Jones estaba completamente solo, sin más respaldo que el
del ejército de línea y la sombra de Yrigoyen. Los legisladores
establecieron un gobierno enteramente paralelo. Los pedidos de
Intervención y los encarcelamientos se sucedían cotidianamente.
Ante esta situación, la figura de Cantoni comenzaba a
sobresalir de entre los legisladores. Para el pueblo, la imagen del
sanjuanino estaba mucho más fuerte y presente que la de Yrigoyen:
Federico, el líder de ese impenetrable "Bloque" de legisladores,
era el único caudillo. Nacía el Bloquismo, sobre las bases de la
U.C.R.I., resultante de la fuerza y el coraje de Don Fico.
El tiempo pasaba y la lucha se volvía cada vez más polar:
Jones versus Cantoni, el poder versus el Poder. El Gobernador
temía la representatividad del gringo, que se encontraba en su finca
en Jáchal, visitado por sus correligionarios. Tal vez por eso -nunca
pudo determinarse- el 23 de octubre de 1921, fuerzas policiales
ingresaron en El Molino de Federico, tras lo cual se inició un tiroteo
de cinco horas en el cual Cantoni resultó herido.
Si la intención del oficialismo era neutralizar a Cantoni, el
efecto fue el contrario: el 27 de octubre, Federico fue recibido en
la Capital por una multitud enardecida. Y si bien no pudo
comprobarse ninguna culpabilidad, sus declaraciones en la Plaza
25 de Mayo lo encumbrarían definitivamente como el líder de la
revolución contra el "traidor Jones": San Juan le había declarado
la guerra a su Gobernador. Una guerra que terminaría el 20 de
noviembre de 1921.
Mientras Yrigoyen le negaba la audiencia a los enviados de
San Juan, Amable Jones moría baleado en una emboscada en La
Rinconada. Sin proceso y sin comprobar si estaba involucrado,
Cantoni fue arrestado en su casa de la calle 9 de julio. Después de
recibir la noticia, muchos partidarios se reunieron allí, pero fueron
desalojados por el ejército. Cantoni obtuvo la garantía de que la
vida de todos los congregados sería conservada. Pero fue arrestado,
junto con su padre, de 70 años (quien murió al poco tiempo) y su
madre (que fue recluida en "El Buen Pastor").
La pugna entre Jones y Cantoni había concluido.
Curiosamente, en ningún momento hubo una conexión directa
entre ellos y los actos de ese tiempo: no pudo atribuirse al
oficialismo el ataque a Cantoni. Tampoco se logró vincular
directamente a Cantoni con el asesinato de Jones.
Con el "traidor" muerto, las heridas de San Juan parecían
empezar a sanar. Pero todavía faltaban unos años para alcanzar la
estabilidad.
A fines de 1921 y principios de 1922, los tres poderes de la
Provincia estaban desarticulados.
El Ejecutivo estaba ocupado por el Presidente de la Suprema
Corte de Justicia que, prácticamente, se había designado a sí mismo.
También había un Interventor, pero que no asumía su cargo.
El Judicial y el Legislativo estaban virtualmente vacantes: los
que no habían terminado su mandato estaban en la cárcel. Sólo
un legislador participaba significativamente en la realidad política
de la Provincia, exprimiendo al máximo, y desde la cárcel, los fueros
de su cargo de Senador: Federico Cantoni.
En esas condiciones, y con presiones desde todos los sectores
asumió Aquiles Castro, Vicegobernador de Jones, residente en
Buenos Aires desde que comenzaron los conflictos entre éste y la
oposición. Al momento de su nombramiento, la U.C.R. también
vivía grandes transformaciones internas por los sucesos de La
Rinconada. Entre tanto tumulto, Cantoni permanecía, a los ojos
del pueblo, como el salvador único de la provincia.
En estos días, la Unión Cívica Radical Bloquista es liderada
"desde afuera" por Aldo Cantoni, quien regresa de Buenos Aires,
por encontrarse su hermano todavía encarcelado. Aún así,
Federico, el "alma mater" daba las directrices desde adentro.
Si bien es en este último año que el Bloquismo adopta su
denominación; su concepción y formación datan de años
anteriores. Haciendo un breve análisis de los hechos que derivaron
en la formación del Partido, puede observarse claramente el
pragmatismo que lo caracteriza. Podría decirse que el Bloquismo
existe desde antes de sí mismo: surge de la necesidad imperiosa
de una acción política concreta en respuesta a una realidad
adversa. No es una abstracción ingenua, sino un programa
explícito y claro de acción, contra un Gobierno tomado como
despótico y desarticulado de las necesidades locales. La necesidad
fue específica desde un principio: poner un freno a las maniobras
de Jones. Esta celeridad y contundencia de acción (llevada en
algunos casos, al paroxismo de la lucha armada) sumadas al
caudillismo de Federico Cantoni y a la formación teórico-política
de su hermano Aldo, lograron un partido verdaderamente popular,
con un programa de gobierno sólido.
El primero de marzo, el gobierno de Castro es intervenido,
con los objetivos evidentes de apuntalar al radicalismo obediente
a Yrigoyen y de acelerar el proceso a los instigadores y autores
materiales de los hechos de La Rinconada. Sin embargo, éstos no
se lograron: los Bloquistas obtuvieron las dos bancas de Diputados
Nacionales el 12 de abril de 1922. Además, fueron los que
resultaron mayormente beneficiados con el triunfo de Alvear. Lo
único que faltaba era convocar al electorado para autoridades
provinciales, municipales y legislativas. Por decreto presidencial,
los comicios fueron programados para el 14 de enero de 1923.
Federico Cantoni, aún estando preso, era el único candidato
posible para el Bloquismo. Era popular. Su profesión lo había
convertido en un héroe, y los sucesos de La Rinconada, directa o
indirectamente, en redentor de San Juan.
La fórmula fue: Federico Cantoni - Juan Estrella (como
Gobernador y Vice, respectivamente). La victoria de la Unión Cívica
Radical Bloquista fue aplastante: casi el 60% de los votos.
Cantoni fue liberado el 18 de enero. Cuando se conoció la
noticia, una multitud se instaló en las afueras de la cárcel vivando
y aclamando a Cantoni. Cuenta el diario Debates que cuando
apareció en la puerta:
"La enorme concurrencia suspendió sus vítores y las lágrimas
a raudales bañaron los rostros de las damas presentes, como el
homenaje más elocuente, más sentido, que puede tributarse a
un grupo de hombres".
San Juan no había visto jamás este tipo de manifestaciones.
A Yrigoyen le desengancharon los caballos de su carroza para
llevarlo a la Casa de Gobierno. A Cantoni, en cambio, en los días
siguientes a su libertad, la gente lo acompañaba a todas partes. En
una oportunidad, que se dirigía a la Legislatura, advirtió que lo
seguía una multitud y frente a la Plaza 25 de Mayo les dijo:
 "A ustedes más que a cualquier otro grupo, les corresponde
fiscalizarme y fiscalizar a mis colaboradores, pues nosotros, los
hombres de gobierno, cuando estamos en él, somos susceptibles
de caer en la tentación, en el clásico ‘mal cuarto de hora...’. Ya
saben ustedes como hemos sido vejados y maltratados: que me
tuvieron 40 días en el calabozo, lo que no quiere decir que
hemos de ir al gobierno con odios y rencores, ni con sentimiento
de venganza hacia los que nos maltrataron... no se venguen de
ellos.
La Patria no es la de las escuelas y las "banderitas". La Patria
es algo más grande, es el bienestar, es la salud individual y
colectiva; es el trabajo honrado y remunerador; es la economía
del que gana; la felicidad, en resumen, del que produce y
trabaja, no la del zángano".
Cumplida su misión, el Interventor devuelve el gobierno a
Castro, hasta el momento en que debiera entregarlo a Cantoni.
Sin embargo, durante este período se desencadenan grandes
conflictos entre el Poder Ejecutivo y los otros dos -que eran en su
mayoría bloquistas-. El Poder Legislativo pretendía sancionar leyes
que le negaban al Ejecutivo la posibilidad de designar ciertos cargos.
Por otro lado, el Poder Judicial proclama la amnistía para todos
los sospechosos del proceso de La Rinconada.
Ante esta situación, Castro comunica al Senado que no
terminará su mandato el 12 de mayo, como corresponde, sino
que lo prolongará hasta el 9 de julio, y ordena a las fuerzas policiales
y militares impedir toda reunión de legisladores en los edificios
públicos. Pero, pese a todos los recaudos, los legisladores se
reunieron el 12 de mayo en la Municipalidad de Concepción y
juraron como Gobernador al Doctor Federico José María Cantoni.
Después, una multitud conmovida acompañaba a su Gobernador
desde el umbral mismo del Municipio de Concepción hasta la
casa de Gobierno.
Era la primera vez que en San Juan existía un gobierno
verdaderamente popular.
Federico Cantoni, con 33 años, era Gobernador de San
Juan. Desde los balcones de la Casa de Gobierno, se dirigió a la
multitud:
"Por primera vez llega aquí un gobernante elegido por la
soberana voluntad popular... Esta casa ya no será de cristales
opacos (como decía Alem), sino de cristales transparentes, y sus
puertas estarán siempre abiertas, para que el pueblo pueda
llegar hasta aquí con total libertad. Mi gobierno se preocupará
de dar al pueblo trabajador lo que necesita para poder vivir
relativamente cómodo, y los que dicen que yo tengo ideas
comunistas han de ver como es posible legislar para la clase
obrera sin ser comunista. Os incito, a que volváis al trabajo, a
empuñar unos la azada y el arado y otros la pluma, para vencer
las dificultades de la naturaleza y poder hacer de este pueblo
esquilmado por los gobiernos anteriores, un pueblo rico y
próspero".


      

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Hacedores

Debe haber algo en la geografía de San Juan que permite el
milagro de forjar hacedores, hombres y mujeres capaces de pensar
con mente abierta, sin ceñirse a dogmas cerrados, aunque sí a
objetivos innegociables: que el pueblo de San Juan crezca, se
desarrolle y aporte entonces, al engrandecimiento de la Argentina
toda. Así lo soñó Sarmiento y lo hizo. Así también lo imaginó
Federico Cantoni y lo concretó.. Araceli Bellota

1er Voto Femenino

Domingo Faustino Sarmiento,
valorizó a la mujer como participe del desarrollo de un país. Así
también lo entendio Cantoni completando la obra, en
1927, abriéndoles la puerta del sufragio provincial. Fue también
en esta provincia donde resultó electa la primera diputada de
América Latina, Emar Acosta.. Araceli Bellota

Historico

"Cantoni y el Bloquismo" bien pueden ser considerados como un eslabón clave en el proceso histórico de lo que suele denominarse en la Argentina “pensamiento nacional y popular”. Una suerte de pasaje natural entre el radicalismo y el peronismo naciente, incluso anticipandose al 17 de octubre de 1945 en más de dos décadas, cuando en 1923 presentó su candidatura desde la cárcel, y el pueblo sanjuanino lo rescató, llevándolo desde la celda hasta el mismo sillón de Sarmiento
Araceli Bellota
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