Ursulina Cantoni - 08 Primer Gobierno de Federico Cantoni (1923 - 1925)
Siempre fiel a su plataforma política, Federico Cantoni generó especialmente medidas destinadas a la reivindicación de los más humildes, legislando a favor de sus intereses, haciéndolos tomar conciencia de sus verdaderos derechos. Inicia un gobierno no sólo popular, sino un gobierno que lo distancia de los típicos gobiernos liberales conservadores. Y que recién en la década del 30 comenzará a imponerse en los países centrales de Europa y en EE.UU., producto de la gran crisis de 1929.

La gestión tuvo características específicas. La primera, acorde
con ese nuevo Estado que se estaba implementando, fue sin duda,
la fuerte centralización y fortalecimiento del Poder Ejecutivo, que
controlaba todos los aspectos de la política provincial.
Cantoni veía su más fuerte colaborador en el Poder
Legislativo, cuya función era asistir la obra de gobierno propuesta
desde el Ejecutivo. Las maniobras utilizadas por Cantoni para
mantener el pleno control de todos los aspectos políticos de la
provincia, fueron muchas veces duras.
Por su parte, el Poder Judicial continuaba siendo un baluarte
del conservadorismo. El porcentaje de abogados radicales era muy
bajo, por lo que Cantoni recurrió mayormente a profesionales de
Buenos Aires, conocidos de él o de su hermano Aldo. En las
ocasiones que no pudo hacer importación, optó por aquellos
sanjuaninos que habían fallado en su favor -o al menos no en contraen
el juicio de La Rinconada.
En relación con el Poder Ejecutivo municipal, Cantoni
intervino doce de los veinte municipios. Sin embargo es de suma
importancia comprender que, desde fines de siglo XIX, todos los
órganos legales que regían la política municipal habían sido
moldeados de acuerdo con la realidad y los intereses de los
conservadores. Un ejemplo de esto es el voto calificado: se asumía
que los profesionales, los latifundistas, los acaudalados, eran
mejores y más aptos para votar gobernantes que, sobre todo,
defendieran sus intereses. Esto representaba un inconveniente para
el Bloquismo: sus funcionarios no pertenecían a la aristocracia.
En las elecciones en las que se aplicaba el voto universal, la victoria
Bloquista era contundente. Pero en los otros casos, los
conservadores contaban con leyes promulgadas por ellos mismos
para perpetuarse como los únicos capaces de administrar el poder.
Fue por esto que las maniobras del nuevo oficialismo eran como
eran: ampararse estrictamente en la ley les resultaba imposible,
puesto que la ley pretendía que gente como ellos nunca alcanzara
el poder.
En la Provincia, las medidas socio-económicas del gobierno
estaban apuntadas básicamente a la generación y redistribución
de la riqueza y a la obra pública. Con Cantoni, el Estado se
involucraba significativamente en la economía de la provincia, como
anticipo del Estado social de bienestar.
Los mayores logros de la gestión fueron, sin lugar a dudas,
en el campo presupuestario.
¿Cómo fue posible aumentar el presupuesto de la provincia
en 140% de un año para el otro? Con una clara influencia socialista
-pero siempre defendiendo la propiedad privada al igual que los
liberales- Cantoni instauró una nueva política impositiva, alejándose
de los impuestos al consumo, y centrándose en los impuestos
progresivos a la propiedad y las rentas. Así, simplemente, el que
más tenía más pagaba. Esto generó una fuerte oposición en la
Cámara de Senadores, donde los bloquistas no eran mayoría, y la
ley de impuestos fue rechazada. Sin embargo, Federico Cantoni
tenía un as bajo la manga.
El 24 de febrero de 1924, los senadores bloquistas se
reunieron, y completaron el quórum con dos opositores. En una
hora y media, se sancionaron seis leyes: de impuestos a la
Producción, a la Uva, a los Depósitos en Letras de Tesorería, al
Consumo, de Sellos, de Patentes y de Contribución directa.
De esta manera Federico Cantoni triplicaba el presupuesto
en relación con el de 1919, generando una política impositiva de
control y justicia como nunca antes en la provincia, ni en el país.
En esta política también se destacaba la profunda convicción con
la que había actuado Cantoni: cobrarle más a los que tienen más,
no estaba basado en un rencor implícito hacia los más acaudalados,
sino en una clara conciencia social.
Por supuesto que la oposición no se hizo rogar. Ningún
acaudalado estaba de acuerdo con las políticas impositivas de
Cantoni. Esto tenía una razón muy simple: ahora les tocaba pagar.
La evasión era una costumbre en San Juan y si no se evadía, era
porque los impuestos eran demasiado bajos o demasiado
anacrónicos. El propio Cantoni decía que en San Juan "sólo pagan
impuestos los pobres, los gringos y los zonzos". Revaluar las tierras,
controlar más de cerca la producción y el consumo, fiscalizar cada
paso de las cosechas, significaba despabilar a los latifundistas que
hasta ese momento habían actuado con un enorme margen de
tolerancia, es decir, con total impunidad.
La manera en la que se administró el presupuesto también
otorga una clara visión de las políticas bloquistas y marca diferencias
con los conservadores: en aquellos presupuestos, el dinero
destinado a la policía correspondía al mayor porcentaje, siendo
éste el doble que el destinado a la instrucción pública. (Esto
demuestra que necesitaban un organismo bien pago de control de
las masas como era la fuerza pública). En el caso de Cantoni, su
presupuesto estaba destinado en su mayor medida a la Obra
Pública -35%, contra el 4% de los conservadores- y la distribución
entre la educación y la fuerza armada era más equitativa.
Aquí llegamos al punto neurálgico del gobierno de Federico
Cantoni: la obra pública. Esta era el alma de su programa político,
la traducción del progreso y del bienestar social. El Estado devolvía
a todo el pueblo sus ingresos, transformados en infraestructura
puesta al servicio de sus necesidades. En este período la obra
pública se concentró en tres ramas: la vialidad, la irrigación y
los edificios públicos.
En cuanto al primero, se realizaron más de 90 kilómetros de
ruta. Este número, ínfimo para nuestros días, representaba en los
inicios del 20 un avance enorme: la mayoría de los departamentos
no estaban conectados entre sí, sólo lo estaban por huellas o
caminos aptos para carros y tracción a sangre. San Juan no estaba
preparada para el advenimiento del automóvil, que desde 1910 se
incrementaba. Un ejemplo: la Capital distaba 18 kilómetros de
Caucete, pero era necesario viajar -desde uno al otro- por tren. Los
nuevos caminos: a Caucete, Rodeo, Angaco sur (hoy San Martín),
Albardón y otros, significaban nuevas posibilidades comerciales
para la provincia. Lo mismo ocurría con el camino a Jáchal, y Jáchal
- Rodeo. También se construyó una de las obras viales más grandes
del país: tanto por su longitud (135 km), como por su trazado en
alta montaña: el camino San Juan - Calingasta, que se finalizó
durante el gobierno de Aldo.
Igualmente ocurrió con la ruta a la vecina provincia de
Mendoza y empezó a diseñarse la apertura del camino a Chile, por
Agua Negra.
Respecto de la infraestructura para la circulación del agua, se
renovaron, limpiaron y ampliaron los canales que ya existían (y que
no se reparaban desde hacía muchos años). Además, se crearon nuevos
canales que permiten la llegada del agua de riego a nuevas tierras, que
eran ahora mucho más productivas (Jáchal, Sarmiento, etc.).
Se reconstruyó integramente, también en este período el
Hospital Rawson. Esta fue una de las obras de mayor envergadura:
era uno de los establecimientos más completos en el país, y nucleaba
el tratamiento de toda la provincia. Cantoni, como médico, conocía
a fondo la situación sanitaria de sus "chinos", y para resolverla
puso sus mayores esfuerzos.
Se ampliaron, higienizaron, refaccionaron y finalizaron
escuelas. Se rediseñó el Parque de Mayo, y quedaron -en los sueños
impetuosos del gobernador- muchas otras obras educativas en
marcha.
En el plano económico, se diversificó la estructura
productiva. Cantoni deseaba expandir la productividad de San
Juan más allá de la vitivinicultura. Para ello se generaron, entre
otros, dos grandes proyectos: los viveros estatales y la Azucarera
de Cuyo. Por un lado, se crearon los viveros de Chimbas, Jáchal e
Iglesia -este último especializado en manzanas- y se repartieron
frutales a la población de manera gratuita. Por otro lado, la
Azucarera de Cuyo era un emprendimiento industrial de avanzada
destinado a la manufactura de azúcar de remolacha.
Aún así, la vitivinicultura recibió el apoyo de leyes protectoras,
tales como el Seguro contra Granizo, que alentó considerablemente
la producción.
Con todas estas obras, el desempleo se redujo prácticamente
a cero. Hasta la oposición reconocería años más tarde, el aire de
renovación y el signo de progreso que significó Federico Cantoni
para la provincia de San Juan.
Sin embargo, el verdadero potencial de las medidas de
Cantoni no puede conocerse. Muchos aspectos de su política de
obra pública eran efectivos, en tanto se los acompañara con la
inversión y la expansión de las tierras en producción. Pero la
oposición -donde estaban los terratenientes- no invertía sino lo
mínimo indispensable: aumentar las hectáreas de producción
significaba un incremento en los impuestos.
Asimismo, el proyecto de la Azucarera fue altamente
cuestionado. Se sabía que el verdadero problema era cómo esta
mega industria podría llegar a opacar a la vitivinicultura, territorio
de los conservadores; o la presión de los grandes emporios
azucareros. Los cambios reales que vivió San Juan distan bastante
de todo lo que se podría haber logrado.
Si bien la obra pública fue, sin dudas, un importante pilar
del gobierno de Cantoni; el otro tal como se lo había prometido
en campaña, fue la redistribución del ingreso y la riqueza.
Para alcanzar esto se sancionaron leyes de salario mínimo,
de jornada máxima, se creó el Centro de Acción Obrera (organismo
Bloquista destinado principalmente a mediar y agilizar el reclamo
del proletariado al gobierno). Se aumentaron los sueldos a los
maestros (con el incremento al presupuesto educativo), y se
regularizaron las situaciones de los empleados públicos. Otros
beneficiados con esta reorganización fueron los pequeños
productores: se les proporcionó un sistema crediticio de tasas bajas
y se les eximió del pago de impuestos.
Se instituyó la Administración Sanitaria y Asistencia Pública,
organismo de avanzada que nucleaba todas las problemáticas y
decisiones sanitarias en un Consejo Directivo. Los servicios
médicos públicos fueron incrementados extraordinariamente,
extendiéndose a zonas en las que, hasta entonces, sólo existía el
curanderismo.
En el campo educativo: se implementó la enseñanza agrícola,
técnica y práctica. El lema era "Educar antes que instruir", en un
intento de erradicar antiguas consignas, y "poner al niño en el
camino de asegurarse un porvenir".
Como toda acción llevada a cabo por Cantoni, su gobierno
tuvo grandes acólitos y grandes detractores. Durante el período
1923 - 1925, la oposición, tanto radical como conservadora, se
reestructuró en varios partidos nuevos o en adhesión a otros partidos
nacionales como el Partido Demócrata Progresista. También nació
la Liga de Defensa de la Propiedad, la Industria y el Comercio de
San Juan, que reflejaba claramente la política liberal de sus miembros,
todos acaudalados. Esta voz llegó hasta ámbitos nacionales, donde -
como en un cambalache- se mezclaban todas las ideologías en los
epítetos con los que se catalogaba la era cantonista.
Lo cierto es que la oposición se fundaba en una cuestión mucho
más trascendente que la observación justa del quehacer político. Los
conservadores no podían soportar que la gente del Bloquismo, de
otro origen social, tomara el poder. Esto tiene una explicación muy
simple: muerto el perro, se acabó la rabia. Es decir, muerta la
corrupción, el elitismo, la oligarquía gobernante, se acabaron los
tiempos de holganza, de concentración de la riqueza, la explotación
laboral, la falta de educación. Nuevos aires soplaban en San Juan.
Pese a todo, el pedido de intervención llegó a los foros nacionales,
el primero en diciembre de 1924, y el segundo, que se convirtió en ley
-sancionada con disgusto por Alvear, en julio de 1925.
El interventor llegó a San Juan el 8 de agosto. Como una de
sus últimas medidas, el gobernador intervenido derogó las leyes
impositivas, dejando a la Intervención prácticamente sin recursos.
Terminaba así una etapa conflictiva de la política sanjuanina.
Federico Cantoni, en sólo dos años y medio, transformó
inexorablemente a San Juan, proporcionando a los humildes
condiciones más dignas para vivir, y extrayendo para ello los
recursos de quienes verdaderamente los poseían: el sector
vitivinícola. Lamentablemente, el poder político de los latifundistas
era suficiente como para generar la intervención, pero dos cosas no
pueden negarse de este período: una, que Federico Cantoni resulta
una figura imprescindible en el San Juan del siglo XX; dos, que
la marca que dejó en San Juan recién estaba empezando arevelarse.
Todavía había mucho por delante.

  

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Hacedores

Debe haber algo en la geografía de San Juan que permite el
milagro de forjar hacedores, hombres y mujeres capaces de pensar
con mente abierta, sin ceñirse a dogmas cerrados, aunque sí a
objetivos innegociables: que el pueblo de San Juan crezca, se
desarrolle y aporte entonces, al engrandecimiento de la Argentina
toda. Así lo soñó Sarmiento y lo hizo. Así también lo imaginó
Federico Cantoni y lo concretó.. Araceli Bellota

1er Voto Femenino

Domingo Faustino Sarmiento,
valorizó a la mujer como participe del desarrollo de un país. Así
también lo entendio Cantoni completando la obra, en
1927, abriéndoles la puerta del sufragio provincial. Fue también
en esta provincia donde resultó electa la primera diputada de
América Latina, Emar Acosta.. Araceli Bellota

Historico

"Cantoni y el Bloquismo" bien pueden ser considerados como un eslabón clave en el proceso histórico de lo que suele denominarse en la Argentina “pensamiento nacional y popular”. Una suerte de pasaje natural entre el radicalismo y el peronismo naciente, incluso anticipandose al 17 de octubre de 1945 en más de dos décadas, cuando en 1923 presentó su candidatura desde la cárcel, y el pueblo sanjuanino lo rescató, llevándolo desde la celda hasta el mismo sillón de Sarmiento
Araceli Bellota
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