- 24 Dos vidas, una semblanza
San Juan en la década del 40. ¡Qué difícil resulta ejercer la memoria cuando los indicios del pasado que han quedado para nosotros son tan pocos! ¿Cómo se reconstruye el rompecabezas del tiempo con tan pocas piezas? Tres veces se sacudieron los cimientos de un pueblo en menos de un siglo. Tres veces se diezmaron sus esfuerzos, su sangre, su legado.

Tres terremotos9, tres tragedias, tres generaciones de la familia Cantoni para testimoniarlos.
Y siempre volver a empezar, con las mismas ganas, la misma solidaridad, la misma esperanza de que desde los escombros puede crecer nuevamente una ciudad.
¿Qué diferenciaba, materialmente, a la ciudad de San Juan del siglo XIX y principios del XX con otras del país? La provincia ya había soportado un sismo grave en 1894, después del cual don Ángel Cantoni cumplió un importante papel, redactando su estudio Causas y efectos del sismo que destruyó la ciudad de San Juan10. Pero a pesar de los "sacudones", San Juan todavía conservaba las marcas más características de toda gran ciudad argentina: el diagrama urbano "a la española" (en cuadros sin diagonales), la pintoresca plaza central, la catedral antigua y los edificios gubernamentales: el triángulo primordial de la vida en la colonia: Pueblo - Estado - Iglesia.
Con sólo enfocarnos en "el centro", podemos observar que San Juan no tenía nada que envidiarle a sus "colegas" de más al Este. Los jesuitas habían dejado, desde 1650, un orgulloso legado: la sobria pero magnífica Catedral. Los dominicos escoltaban el Templo Mayor con su Iglesia, también hermosa, ubicada en el mismo solar que la actual.
Otros edificios, tales como la Casa de Gobierno (1884: su inauguración contó con la presencia de D. F. Sarmiento), la Legislatura Provincial (1870), la Escuela Normal Sarmiento (1911), el Palacio Municipal -obra del Ingeniero Leopoldo Caputo- el Hospital Rawson (finalizado y ampliado durante la gestión de Federico Cantoni) -daban cuenta de una ciudad madura y en crecimiento a la vez. Por el empuje de su gente y, sobre todo, después del impulso del "torbellino" Cantoni- cuya obra pública también se preparaba para las heridas, como en el caso del Stadium del Parque, destruido casi totalmente después del terremoto-. Y esto sin mencionar bodegas, colegios, edificios públicos. A un importantísimo monumento histórico: la casa natal de Sarmiento, la salvó el destino.
En armonía con la historia, también el progreso ingresaba a La vivienda cambiaba su fisonomía para siempre: llegaron las heladeras eléctricas (por el ruido y los olores, las de kerosén fueron confinadas al ámbito rural), los calefones de alcohol y suntuosos juegos de baño (con lo que se desplazaban las "sillas de noche", lujosos sillones que escondían bacinillas y se colocaban en las habitaciones separados por un biombo). También las cocinas de gas de kerosén, antecedente directo de las de gas actuales. El aluvión inmigratorio, así como el movimiento de los habitantes de las zonas rurales a las ciudades, generó también en San Juan un tipo de vivienda característico de toda la República: las pensiones o "conventillos".
Las calles también presentaban una nueva estampa. Mayor cantidad de pavimentación, familias enteras a bordo de flamantes Ford V8 recién adquiridos en la concesionaria de Alberto J. Castilla, o algún Oldsmobile, Plymouth o Chevrolet salido de Pesado Castro, aunque una nueva curiosidad causaba la admiración de los sanjuaninos: los motociclistas.
Vale decir que en el área del transporte privado, las mujeres sanjuaninas demostraron una vez más (como lo harían con el sufragio) su vanguardismo: hacia principios de la década del 40, la provincia contaba con más de mil conductoras.
En el transporte público, San Juan contaba con más de treinta líneas internas (además de las interprovinciales), que proporcionaban a sus habitantes opciones sólidas y viables para trasladarse dentro del territorio (se revalorizó de esta manera el atractivo turístico, entre otros, del Parque Rivadavia, proyectado y realizado por Federico Cantoni).
Mujeres engalanadas con las últimas novedades de La San Martín (tienda tradicional de la Capital); niños vestidos en Gath & Chávez y hombres trajeados en El Cóndor. Salones colmados por las obras pictóricas de los hermanos Raffo y Tornambé, o inclusive de visitantes de la talla de Lino Enea Spilimbergo (que vivió temporalmente en San Juan, extrayendo de sus paisajes inspiración para muchos cuadros). La escultura de Marisa Balmaceda Krause, las caricaturas de Carlos Iturrieta, la poesía de Antonio de la Torre, Ofelia Zúcoli y Eusebio de Jesús Dojorti ("Buenaventura Luna").
Edificios coloniales, automóviles 0 km., tecnología hogareña de punta, los primeros teléfonos... Definitivamente, San Juan no tenía nada que envidiarle a otras grandes ciudades del país. Contaba con un acervo edilicio y cultural enorme, que la ponía al nivel de otras grandes capitales históricas del resto del país. Sin embargo, sería la única que pondría a prueba la voluntad de sus pobladores, arrastrándola hasta el punto en la que muchas otras se quebrarían.
San Juan fue tres veces, en mayor o menor medida, reducida a escombros. Mientras los alemanes llevaban la ruina a toda Europa, en Cuyo la ruina brotaba, caprichosa, de la tierra. Y esta era ya la segunda vez. Aunque, como ahora sabemos, también habría otras.
Antes del 44, San Juan era paseos domingueros a caballo o en auto, viajes a los balnearios de Zonda, ir de compras a La Favorita. Grandes edificios con historias del siglo pasado, tranvías, iglesias antiguas, bodegas... la tradición al alcance de los ojos de cualquier transeúnte curioso.
Después vendrían las ruinas, ausencias, preguntas... Pero también fortaleza y solidaridad, edificios y recuerdos nuevos, una catedral joven que igualmente constituye un legado incomparable. Lo que siempre hubo, lo que nunca cambió (y esto Cantoni supo vivirlo y representarlo en pleno), fue un deseo inalterable de permanecer de pie. No caer. Y si hubiera una caída, porque el suelo mismo se nos hace débil, levantarse.
Siempre levantarse, en esta San Juan-Ave Fénix.

      

      


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Hacedores

Debe haber algo en la geografía de San Juan que permite el
milagro de forjar hacedores, hombres y mujeres capaces de pensar
con mente abierta, sin ceñirse a dogmas cerrados, aunque sí a
objetivos innegociables: que el pueblo de San Juan crezca, se
desarrolle y aporte entonces, al engrandecimiento de la Argentina
toda. Así lo soñó Sarmiento y lo hizo. Así también lo imaginó
Federico Cantoni y lo concretó.. Araceli Bellota

1er Voto Femenino

Domingo Faustino Sarmiento,
valorizó a la mujer como participe del desarrollo de un país. Así
también lo entendio Cantoni completando la obra, en
1927, abriéndoles la puerta del sufragio provincial. Fue también
en esta provincia donde resultó electa la primera diputada de
América Latina, Emar Acosta.. Araceli Bellota

Historico

"Cantoni y el Bloquismo" bien pueden ser considerados como un eslabón clave en el proceso histórico de lo que suele denominarse en la Argentina “pensamiento nacional y popular”. Una suerte de pasaje natural entre el radicalismo y el peronismo naciente, incluso anticipandose al 17 de octubre de 1945 en más de dos décadas, cuando en 1923 presentó su candidatura desde la cárcel, y el pueblo sanjuanino lo rescató, llevándolo desde la celda hasta el mismo sillón de Sarmiento
Araceli Bellota
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