Ursulina Cantoni - 25 Federico y Graciela.
Federico Cantoni: tenía 50 años. De porte majestuoso por su altura y semblante, y por el carisma que irradiaba. Médico afamado, político prestigioso, ya había sido gobernador dos veces, había transformado su provincia, proclamándose de hecho en "Hacedor del San Juan del siglo XX".

Soltero, temperamental, fogoso, apasionado... era sin duda un candidato pretendido, y muchas mujeres lo habrán intentado. Pero como dice el criollo, "el casamiento y la mortaja del cielo, y en su momento...baja". Además, su práctica consigna, ya mencionada, era que la familia no era compatible con la práctica de la política.
Vivía en la calle General Paz -al lado de lo que hoy es Convento e Iglesia de la Sagrada Familia-. El jardín de su casa, amplio y generoso, se comunicaba con La Reforma, cuna oficial del Partido Bloquista y donde él vivió con sus padres y sus hermanos.
Sin lugar a duda, después de toda la experiencia adquirida, después de haber tenido como madre nada más y nada menos que a Doña Ursulina... la mujer que eligiera como esposa tenía que ser especial. Además por la sabiduría de la providencia atávicamente: "al lado de un gran hombre, siempre hay una gran mujer" y viceversa.
La elegida, la amiga, la compañera, la esposa, fue mi madre, Rosario Eva Graciela Cibeira.
Graciela Cibeira: tenía 25 años, era hermosa pero traía mucho dolor en sus espaldas. Su primer matrimonio había fracasado -y cansada de vivir con su suegra, su cuñada, y de compartir la triste vida de un avaro sin horizontes- dijo BASTA y regresó al hogar materno. Quienes conocimos su temple, su bondad y su entrega solidaria, entendemos que debe haber tenido mucho dolor, pero también mucho coraje para concretarlo. En aquella época, tal circunstancia era lapidaria... ¡cómo cambian los tiempos! (Al separarse en el año 39, su marido le arrebató extorsivamente a su pequeña hija, dolor lacerante que la acompañaría hasta su muerte... ¡Qué digo! Por diez años no la dejó descansar en paz: Graciela de Cantoni acababa de morir y aquella hija, a la que ayudó permanentemente, que heredó en vida para no dejarnos problemas pendientes; aquella mujer también llamada Graciela, comenzó a litigar nuevamente y lo siguió haciendo hasta octubre del año 2006, en que se dio por terminado el Juicio Sucesorio.
Debería escribirse un libro sobre la vida de Graciela Cibeira en los Tribunales de San Juan, ya por "Noni", ya por "los Bravo".
Pobre madre, cuánta ingratitud. Y lo peor de todo, es que ya nada nos la devuelve).
Enferma del alma, su salud física se deterioró. ¿Quién era el médico descollante y, además, amigo de la familia Cibeira? Federico Cantoni. Dos espíritus afines, fuertes, decididos, emprendedores: se enamoraron. Y se fueron a vivir juntos, mientras tramitaban vía México, el divorcio de mi madre11 y su posterior casamiento12.
Solamente un comentario a su compañera y amiga María Elena Yáñez: ... "me voy a vivir con Federico"
Ambas fueron hasta la casa de la calle General Paz. Sonó el timbre. La recibió Federico... (Sigue mi madre relatando: "Ya juntos, me sumé a los hábitos impuestos, y compartimos nuestro tiempo entre la ciudad de San Juan y la heredad de Federico...") y ella misma nos sigue relatando su vida junto a Cantoni hasta el fin del capítulo.


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Hacedores

Debe haber algo en la geografía de San Juan que permite el
milagro de forjar hacedores, hombres y mujeres capaces de pensar
con mente abierta, sin ceñirse a dogmas cerrados, aunque sí a
objetivos innegociables: que el pueblo de San Juan crezca, se
desarrolle y aporte entonces, al engrandecimiento de la Argentina
toda. Así lo soñó Sarmiento y lo hizo. Así también lo imaginó
Federico Cantoni y lo concretó.. Araceli Bellota

1er Voto Femenino

Domingo Faustino Sarmiento,
valorizó a la mujer como participe del desarrollo de un país. Así
también lo entendio Cantoni completando la obra, en
1927, abriéndoles la puerta del sufragio provincial. Fue también
en esta provincia donde resultó electa la primera diputada de
América Latina, Emar Acosta.. Araceli Bellota

Historico

"Cantoni y el Bloquismo" bien pueden ser considerados como un eslabón clave en el proceso histórico de lo que suele denominarse en la Argentina “pensamiento nacional y popular”. Una suerte de pasaje natural entre el radicalismo y el peronismo naciente, incluso anticipandose al 17 de octubre de 1945 en más de dos décadas, cuando en 1923 presentó su candidatura desde la cárcel, y el pueblo sanjuanino lo rescató, llevándolo desde la celda hasta el mismo sillón de Sarmiento
Araceli Bellota
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